Economía

Economía argentina , como hacer para entenderla

La economía argentina se encuentra estancada hace ya una década, y uno de los debates recurrentes es cómo salir adelante.

Por Juan Manuel Telechea

De las tantas discusiones sobre este tema me parece muy relevante analizar una en particular porque es la que más polémica genera (y por ende la que menos consenso tiene). Es la idea de que primero hay que estabilizar la macroeconomía y luego pensar la estrategia de desarrollo (qué sectores impulsar y cómo hacerlo).

Por ejemplo, hoy existe bastante consenso en que hay que fomentar las exportaciones para generar las divisas necesarias para impulsar la actividad económica. Pero a la hora de ver cómo llevarlo a cabo están quienes afirman que sin una economía estable no se puede lograr eso y, por otro lado, quienes dicen que sin eso no se puede estabilizar la economía. ¿El huevo o la gallina?

El argumento principal para sostener que el primer paso es estabilizar la economía es bastante sencillo: “Miren lo que pasó con el resto de los países de la región”. En efecto, tiene un gran punto: Argentina es el único país de la región que tuvo una tasa de crecimiento negativa para el período 2010-2020 (con la excepción de Venezuela, que atraviesa una crisis político-económica de magnitudes colosales y su comparación carece de sentido dado que su problema principal no es económico).

Tasa de crecimiento promedio del PBI 2010-2020 (a precios constantes)

Fuente: Banco Mundial con proyección del FMI para 2020.

“Pero en la década anterior la economía argentina creció más que el resto”

En realidad tampoco es así. Si tomamos la tasa de crecimiento promedio entre 2000 y 2010, Argentina se ubica en la sexta posición (3,7%), por debajo de Bolivia (3,8%), Colombia (4,1%), Ecuador (4,1%), Chile (5,2%) y Perú (5,6%). Esto implica tomar en cuenta la fuerte caída del PBI que tuvo Argentina en 2002; si solo consideramos el período 2003-2010 ahí sí Argentina ocupa el primer puesto. Pero claro, esto implica un recorte arbitrario que justamente toma la mejor etapa de nuestra economía. Por otro lado, también se podría sostener que precisamente ese elevado crecimiento fue parte del problema, al venir luego toda una década donde la economía argentina no pudo crecer (sobre esto volveremos más adelante).

“En realidad el problema viene desde mucho antes”

Si analizamos una mirada de más largo plazo, esto es correcto. Argentina presenta el peor desempeño económico de toda la región de los últimos 50 años (1970-2020) con una tasa de crecimiento promedio del 1,8%, en parte explicado por ser el país con mayor cantidad de años de contracción (24 de los 60 años) y de mayor volatilidad (tiene la varianza y el rango intercuartílico más elevado).

Tasa de crecimiento promedio del PBI 1970-2020 (a precios constantes)

Fuente: Banco Mundial con proyección del FMI para 2020.

Si bien lo anterior es cierto, no quita que hubo momentos con mejor o peor desempeño de Argentina. En efecto, al observar el comportamiento del PBI per cápita del los países de la región en relación al argentino, entre 2010 y 2020 fue el único período donde todos crecieron por encima nuestro (por ejemplo, Colombia que en 2011 tenía un PBI per cápita que era el 60% del argentino, creció sostenidamente y para 2020 representa el 80% del de Argentina). 

Esto también derivó en que Argentina haya dejado de ser el país con el PBI per cápita más alto de la región (un “récord” que había ostentado durante toda su historia), ahora superado por Uruguay y Chile.

PBI per cápita en relación al argentino (en dólares constantes)

Fuente: Maddison.

¿Por qué sucedió esto en los últimos años? Acá aparecen las mayores diferencias. Evidentemente tiene que ser algo que haya afectado solamente a Argentina y no al resto de los países de la región. Los argumentos que se utilizan para explicar el retroceso frente a los países desarrollados no aplican, justamente porque suelen ser comunes al resto de los países de la región (el tipo de estructura productiva, la elevada informalidad, la calidad de la educación, etc.).

¿Argentina vive gastando por encima de sus recursos y que su problema es el déficit fiscal? Es otra explicación frecuente pero tampoco parece ser la respuesta. Como muestra el gráfico a continuación, el déficit fiscal argentino -de color azul- se movió en línea con el resto de los países analizados previamente, y en ningún momento fue el de mayor déficit fiscal.

Resultado financiero del gobierno central (en % del PBI)

La falta de exportaciones tampoco parece ser el rasgo distintivo de la economía nacional. Si bien durante la última década la tasa de crecimiento de las exportaciones de bienes y servicios de Argentina se redujo significativamente y se ubicó en 1,6% anual, no fue el país de peor desempeño; paradójicamente, fue Chile (1,2%).

La única variable que parece ajustarse a la singularidad argentina es la inflación. Argentina fue el único país de la región -de nuevo, con la excepción del caso venezolano- que presentó sistemáticamente una inflación de dos dígitos en los últimos 15 años. El resto de los países analizados presentan subas de precios por debajo del 10%.

Ahora bien, la singularidad del caso argentino no debe confundirse con otro argumento bastante escuchado –y pesimista, por cierto-: la inflación es un problema “nuestro” que está desde siempre y no tiene solución (ahí entran diferentes explicaciones como que la clase trabajadora tiene “aspiraciones salariales” mayores que el resto, que el problema es el peronismo o los sindicatos, una cúpula empresarial monopolizada y extranjerizada, entre otras).

Si bien es una hipótesis plausible, durante todo ese período -que a grandes rasgos va desde la década del ’50 hasta entrados los ’90- la inflación elevada fue un fenómeno regional, presente en todos los países analizados, pero que una vez doblegada no volvió a resurgir, salvo en Argentina.

Si el análisis es correcto, cobra fuerza la idea de que la prioridad tiene que estar puesta en la estabilización de la economía (entendida como la reducción sostenida pero paulatina de la inflación, sin que ello recaiga sobre un ajuste de los salarios o que ponga en jaque la dinámica cambiaria).

Fuente CENITAL

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