Cultura

De Roma al mundo

Las huellas del Imperio Romano revelan la grandeza de los enormes dominios conquistados por Roma en su período de esplendor. Algunos de los mejor conservados no están en Europa, sino en el norte de Africa y Medio Oriente, donde se puede revivir la gesta romana.

No hay que ir a Roma para poder medir la magnitud del Imperio Romano. Por el contrario, lo mejor es alejarse de ella. Es que no sólo importa la perspectiva histórica sino también la geográfica. Estamos hablando de uno de los imperios más grandes y poderosos en toda la historia de la humanidad, lo cual, entre tantas otras cosas, supone una abrumadora extensión de territorios. Y entonces uno puede estar en lugares tan lejanos de la actual capital italiana como el noroeste africano o el corazón de Medio Oriente, y así y todo cruzarse con vestigios de aquel pasado descomunal.

Traces of the Roman Empire reveal the greatness of huge domains conquered by Rome in its climax . Some of the best preserved are not in Europe but in North Africa and the Middle East where you can relive the Roman epic .

No need to go to Rome in order to measure the extent of the Roman Empire . On the contrary, it is best to walk away from it . It is not only important but also the historical geographic perspective . We are talking about one of the largest and most powerful empires in the history of mankind , which , among many other things , is an overwhelming expanse of territory. And then you can be as far away from the current Italian capital as northwest Africa or the heart of the Middle East, and yet come across remnants of that huge past.

A lo largo de sus cuatro siglos de vigencia, el Imperio Romano fue ampliando sus dominios alrededor del Mediterráneo, alcanzando su máxima extensión bajo el poder de Trajano, en el siglo II. En ese entonces, Roma se arrogaba la propiedad de una vasta región que abarcaba desde el Océano Atlántico al oeste hasta parte de lo que es Inglaterra al norte, pasando por los mares Caspio y Rojo al este y el desierto de Sahara al sur. Sus anexiones estaban respaldadas por la soberbia de su poderío militar. Sangre, muerte y dolor signaban cada empresa bélica, tras las cuales quedaban poblaciones amasijadas, mutiladas o sometidas. Multitudes de hombres esclavos y mujeres cautivas, riquezas expropiadas y culturas subyugadas al influjo romano eran los escenarios devastadores que el Imperio dejaba a su paso. Ese era el combustible de su grandeza, la misma que hoy podemos certificar a través de las ruinas que sobrevivieron al paso del tiempo en distintos rincones del mundo. Como las de Volubilis, en Marruecos, y Gerasa, en Jordania.

AFRICA MÍA No sólo lo hizo para dominar las dos costas del Mediterráneo. El desembarco de Roma en el continente respondió también a la necesidad de sofocar una de sus principales sombras comerciales y militares: Cartago, en la actual Túnez. Una vez que hizo pie en Africa, el Imperio siguió avanzando hacia el Océano Atlántico, donde se encontró con la ciudad de Volubilis, en el año 42. Perteneciente a la provincia de Mauritania Tingitana (en lo que hoy es el norte marroquí), Volubilis no era su capital pero sí su ciudad más importante. Roma no escatimó en gastos de obra pública para preservar uno de sus enclaves africanos más importantes (que llegó a tener más de 20.000 habitantes), ya que desde allí se enviaban aceite, trigo, animales destinados a los circos y moros que eran enrolados forzosamente en el ejército.

Tras la caída del Imperio Romano de Occidente en el año 476, la ciudad fue sucesivamente conquistada por bereberes, griegos y sirios. Algunos emigraron a Tánger, hacia el norte, y los que quedaron usaron las partes deshabitadas como cementerio. Más tarde, el emir Idris I hizo de Volubilis el epicentro del islamismo en la región, aunque su esplendor comenzó a desvanecerse en el siglo XVIII, cuando el terremoto de Lisboa la hizo añicos. Sus restos fueron luego saqueados para utilizarlos como material de los palacios edificados en Meknes, nueva capital de la región.

Sepultada bajo tierra, la vieja ciudad fue redescubierta por arqueólogos franceses que comenzaron a excavarla a partir de 1915. Esas tareas lograron sacar a la luz la mitad de sus 40 hectáreas, declaradas Patrimonio de la Humanidad por la Unesco luego de que muchos de sus restos fueran llevados al Museo de Arqueología de Rabat, o directamente robados.

La ciudad más próxima es Mulay Idris, a cinco kilómetros, desde donde se puede ir caminando. También están cerca Meknes (33 kilómetros) y Fez (70 kilómetros). Como no hay transporte público hacia Volubilis, la única forma de llegar es en taxi o alquilando un auto, con la opción de contratar un chofer dispuesto a contar la historia del lugar. De todos modos, en las ruinas hay varios guías que ofrecen sus servicios a bajo costo. Los tours suelen incluir la visita como escala en el viaje entre Rabat y Fez.

En la entrada del predio arqueológico (uno de los mejor mantenidos de toda la Africa árabe) hay una serie de esculturas al aire libre. Se ingresa por el Decumanus Maximus, la calle principal, que aún se conserva pavimentada y va desde la Puerta de Tánger hasta el Arco del Triunfo, hecho de mármol en 217, para agradecerle al emperador Caracalla la concesión de la ciudadanía romana a los habitantes de Volubilis. El foro, la basílica del siglo II (que servía como Bolsa de Comercio y Palacio de Justicia) y el templo de Júpiter, situados los tres en la parte alta, eran el centro de la vida pública de la ciudad.

El altar de sacrificios y los baños también forman parte de los edificios públicos. Al lado de las letrinas comunales pueden verse las termas romanas con sus sistemas de calefacción. Las residencias particulares encontradas siguen el plano habitual romano con atrios e impluvios, especie de bañaderas que conservaban el agua de las lluvias y servían también para dominar las temperaturas en épocas de calor. Mayormente, los edificios fueron construidos con piedra caliza gris o azul, extraída de la cantera cercana de Zerhoun. Pero lo más atractivo de las casas son los mosaicos, que ornamentaban las residencias de los ricos. Algunos fueron encontrados íntegros y fueron bautizados con nombres tales como “Las pruebas de Hércules”, “El baño de las Ninfas”, “El acróbata”, “Baco y Ariadna”, “El Baño de Diana” o el erótico “Abducción de Hylas por las Ninfas”.

Entre las grandes obras públicas, aún persiste el acueducto y una muralla de 2800 metros con 40 torres y ocho puertas que delimitaba la ciudad y la protegía, aunque jamás fue asediada ni atacada violentamente.

EN EL LEJANO ESTE... Le dicen la Pompeya de Oriente por el sorprendente estado de conservación de sus ruinas. La región es nombrada en la Biblia, en el pasaje donde Jesús exorciza a un endemoniado, aunque algunos estudios revelan que la geografía del lugar no coincide con la descripta en esos Evangelios. Se registra presencia humana desde hace por lo menos 5000 años, y eso se debe a la fertilidad del suelo. Los países semidesérticos comparten una frase concluyente: “Donde hay agua hay vida”. Se cree que fue fundada como ciudad por Alejandro Magno, pero su era dorada fue bajo control de Roma.

Conquistada por el Imperio en el 63 a.C., fue parte de la provincia de Arabia, que incluía actuales territorios de Siria, Egipto, Israel, Palestina y Arabia Saudita. Pero su referencia administrativa es en realidad con la Decápolis, conjunto de diez ciudades romanas en Medio Oriente, entre ellas, dos actuales capitales: Siria, de Damasco, y Ammán, de Jordania. A diferencia de Volubilis, que ofrecía importantes beneficios económicos, la virtud principal de Gerasa estribaba en su ubicación geopolítica, ya que funcionaba como freno ante todo lo que estaba más allá del desierto. Por eso siguió vigente incluso cuando el Imperio Romano se dividió en dos, siendo uno de los principales bastiones del de Oriente. Tras la caída del Imperio, estuvo controlada por bizantinos y omeyas, aunque en el siglo VIII la devastaron algunos terremotos que redujeron su población a una cuarta parte.

Después de siglos de olvido, Gerasa fue encontrada en 1806 por Ulrico Seetzen, un orientalista alemán que recorrió el mundo árabe y apareció envenenado cinco años más tarde en extrañas circunstancias. Pero su aporte sirvió para recuperar esa vieja ciudad e iniciar tareas de restauración que permitieran interpretar cómo era la vida en los dominios romanos de Asia. Las ruinas se ubican 50 kilómetros al norte de Ammán, con la cual Gerasa se comunica por micros de línea que transitan hasta media tarde. Algunos turistas aprovechan la visita también como excusa para hacer una escala intermedia en el viaje entre la capital jordana y el Mar Muerto.

La entrada principal es a través del Arco de Adriano, puerta por la que originalmente pasaban sólo personalidades importantes. Ese monumento fue erigido en honor al emperador que más viajes realizó por los dominios del Imperio. Su visita a Gerasa sirvió para impulsar otras obras como la Plaza Oval, el Teatro Norte y los templos de Zeus y Artemisa. La plaza es el punto de referencia actual, con sus imponentes columnas, mientras desde el aforo se puede lograr una alucinante vista panorámica donde confluyen la vieja Gerasa y la actual, en la que viven más de 100.000 habitantes. Los templos, por su parte, están parcialmente desenterrados y nada queda de sus espectaculares esculturas.

No son las únicas obras que de un modo u otro se conservan en el presente. También se aprecia la puerta tallada del Templo de Dioniso (que en el siglo IV fue reemplazada por una iglesia), la Fuente de las Ninfas y el magnífico Teatro del Sur, con capacidad para 3000 personas e inscripciones personales en los asientos. Rodeadas por los caseríos de los viejos aldeanos se encuentran el circo y el hipódromo, reconstruidos casi a nuevo para alojar carreras y espectáculos que recrean la época romana. A todos estos lugares pueden accederse transitando el Cardo Maximus, la calle principal, que no sólo se mantiene con el empedrado original sino que incluso guarda aún el recuerdo de las huellas de los carruajes, cuando pasaban por Gerasa las caravanas por el desierto. Algo que sólo podrá ser observado agudizando la vista, esmero necesario para poder viajar en el tiempo e interpretar las cosas en su tiempo y espacio.

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Throughout its four centuries of existence, the Roman Empire extended its domains around the Mediterranean , reaching its maximum extent under the rule of Trajan in the second century . At that time , Rome ownership of a vast region stretching from the Atlantic Ocean west to what is part of England north , past the Caspian and Red Seas to the east and south Sahara desert arrogated . His annexations were supported by the arrogance of military power . Blood, death and pain signaban every war effort , after which populations were amasijadas , mutilated or subject . Crowds of men and women captive slaves , seized wealth and subjugated to the Roman influence cultures were devastating scenarios that the Empire left in its wake . That was the fuel of their greatness , the same as today we can certify through the ruins that survived the passage of time in different corners of the world. Because of Volubilis in Morocco , and Jerash , Jordan.

AFRICA MINE Not only did it to dominate the two shores of the Mediterranean . The landing of Rome on the mainland also responded to the need to put down one of its main commercial and military Shadows: Carthage, in modern Tunisia . Once made ​​standing in Africa , the Empire continued toward the Atlantic Ocean, where he met with the city of Volubilis, in the year 42. It belongs to the province of Mauritania Tingitana ( in what is now the northern Moroccan ) , Volubilis was not capital but its most important city . Rome spared no expense of public works to preserve one of its most important African enclaves (which had more than 20,000 inhabitants ) , and from there oil, wheat, animals for circuses and Moors who were enrolled were sent necessarily in the army.

After the fall of the Western Roman Empire in 476 , the city was successively conquered by Berbers, Greeks and Syrians. Some emigrated to Tangier , north, and those who remained uninhabited parts used as a cemetery . Later, the Emir Idris I made ​​Volubilis the epicenter of Islam in the region, although its glory began to fade in the eighteenth century, when the Lisbon earthquake shattered . His remains were then looted material for use as the palaces built in Meknes , the new capital of the region.

Buried underground, the old city was rediscovered by French archaeologists began to excavate from 1915 . These tasks were able to expose half of its 40 hectares , declared World Heritage Site by Unesco after many of his remains were taken to the Archaeological Museum of Rabat, directly or stolen .

The nearest town is Moulay Idris , three miles from where you can walk . Also close Meknes (33 kilometers) and Fez ( 70 miles). As there is no public transportation to Volubilis, the only way to get there is by taxi or renting a car, with the option of hiring a driver willing to tell the story of the place. Anyway, in the ruins there are several guides offering their services at low cost. The tours usually include a visit as a stopover on the journey between Rabat and Fez.

At the entrance of the archaeological property (one of the best maintained in the entire Arab Africa ) is a series of outdoor sculptures . You enter through the Decumanus Maximus , the main street , which is still preserved paved and runs from Tangier Gate to the Arc de Triomphe, made ​​of marble in 217, the emperor Caracalla to thank granting Roman citizenship to the inhabitants of Volubilis . The forum, the basilica of the second century ( which served as a Board of Trade and Palace of Justice) and the temple of Jupiter, the three located in the upper part , were the center of public life in the city.

The sacrificial altar and the bathrooms are also part of the public buildings . Beside communal latrines may be Roman baths with its heating . The private residences are found the usual Roman atriums and impluvios plane , kind of bathtubs that retained the rainwater and also served to control temperatures in hot weather . Mostly , the buildings were built with gray stone or blue limestone extracted from the nearby quarry Zerhoun . But most of the houses are attractive mosaics , which decorated the homes of the rich. Some were found intact and were baptized with names such as "Tests of Hercules ," " The Bath of the Nymphs ", " The Acrobat ", " Bacchus and Ariadne ", " The Bath of Diana " or erotic " Abduction of Hylas by the Nymphs . "

Among the great public works, water and a wall of 2,800 meters with 40 towers and eight gates that marked the city and protected , although it was never besieged or attacked violently persists.

IN THE FAR EAST ... They tell the Pompeii of the East by the amazing state of preservation of the ruins. The region is named in the Bible , in the passage where Jesus exorcises a demoniac, although some studies show that the geography does not match those described in the Gospels. Human presence dating back at least 5000 years ago, and that is due to soil fertility . The semi-desert countries share a concluding sentence: " Where there is water there is life ." It is believed that as a city was founded by Alexander the Great , but its golden age was under the control of Rome.

Conquered by the Empire in 63 BC , was part of the province of Arabia, which included current territories of Syria, Egypt , Israel , Palestine and Saudi Arabia. But its board is actually referring to the Decapolis , set of ten Roman cities in the Middle East , including two current Capital : Syria, Damascus , and Amman , Jordan . Unlike Volubilis, providing significant economic benefits , the main virtue of Gerasa lay in its geopolitical location , and it worked as a brake on everything that was beyond the desert . So remained in force even when the Roman Empire was divided into two , one of the main strongholds of the East. After the fall of the Empire, was controlled by Byzantines and Umayyads, but in the eighth century some earthquakes that devastated its population reduced to a quarter.

After centuries of neglect , Gerasa was found in 1806 by Ulrich Seetzen , a German orientalist who swept the Arab world and appeared five years later poisoned in mysterious circumstances . But their contribution was used to recover the old city and begin restoration work that allowed interpret what life was like in Roman Asia domains . The ruins 50 kilometers north of Amman are located, with which it communicates by micros Gerasa line passing through mid afternoon. Some tourists also take advantage of the visit as an excuse to make an intermediate stop on the trip between the Jordanian capital and the Dead Sea .

The main entrance is through the Arch of Hadrian , door you originally passed VIPs only . This monument was erected in honor of the emperor who made ​​more trips to the domains of the Empire. His visit to Gerasa served to boost other works like the Oval, the North Theater and the temples of Zeus and Artemis. The square is the current benchmark , with its imposing columns , while from the capacity can be achieved an amazing panoramic view where the old and the present converge Gerasa , in which more than 100,000 inhabitants. The temples , meanwhile , are partially dug up and nothing remains of its spectacular sculptures.

They are the only works in one way or another are preserved in the present. Carved door of the Temple of Dionysus ( in the fourth century was replaced by a church) is also appreciated , the Fountain of the Nymphs and the magnificent South Theatre , with seating for 3000 people and personal inscriptions on the seats. Surrounded by the villages of the old villagers are circus and hippodrome rebuilt to accommodate almost new races and shows that recreate the Roman era. All these places can be accessed walking the Cardo Maximus , the main street , which is not only maintained the original cobblestones but even still keeps the memory of the tracks of the carriages as they passed Gerasa caravans across the desert. Something that can only be observed sharpening vision , dedication needed to travel through time and interpret things in time and space.

Page 12 - Traduction by Google Translator

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