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Economía

Coronavirus y la sombra de una segunda ola


La sombra de la segunda ola de coronavirus sobre la economía

Si los casos de coronavirus en la Argentina se volvieran a escapar y requirieran de limitaciones a las actividades económicas, el Estado debería retomar un rol más activo en las ayudas al sector privado que, este año, prácticamente desaparecieron.

Desde el FMI ya adelantaron que la discusión del nuevo acuerdo “llevará tiempo”.

El Fondo espera que el Gobierno presente un plan de mediano plazo sustentable, es decir, que se pueda cumplir.

Por Gabriela Origlia  

El ministro de Economía, Martín Guzmán, insiste en que el plan que diseñó continúa.

Hay datos que lo acompañan, como la “pax cambiaria” alcanzada básicamente por la “bicicleta financiera” que instrumenta el Banco Central.

No pasa lo mismo con la inflación, que en los dos primeros meses subió 7,8% interanual y pone en dudas su proyección del 29% para todo 2021. Además juegan otras dos cuestiones: el acuerdo con el Fondo Monetario Internacional y la evolución de la pandemia.

Si los casos de coronavirus en la Argentina se volvieran a escapar y requirieran de limitaciones a las actividades económicas, el Estado debería retomar un rol más activo en las ayudas al sector privado que, este año, prácticamente desaparecieron.

El ATP y el IFE, las dos herramientas más contundentes, dejaron de existir hace unos meses y queda el REPRO, una ayuda de $12000 para pago de salarios y para el que hay que cumplir una serie de condiciones.

No es nuevo que el Estado argentino tuvo y tiene restricciones para la asistencia.

Guzmán en varias oportunidades planteó que este año no se puede volver a echar mano a la emisión para financiar gasto como fue en el 2020. En la actualidad, el país no tiene otra chance de financiamiento que esa.

De un estudio del FMI se desprende que el año pasado las economías avanzadas desplegaron en promedio un 24% de su PIB en medidas fiscales, frente a tan solo 6% en los mercados emergentes como la Argentina.

Las comparaciones muestran que medidas de apoyo más sustanciales se asociaron en muchos casos con una menor pérdida de empleo.

Para el organismo, la Argentina fue el país con la mayor caída del empleo durante la pandemia; la destrucción de puestos de trabajo rondó el 9%.

Si la hipótesis de una segunda ola se diera –para que no es clave la velocidad en la campaña de vacunación aunque Chile debió imponer limitaciones pese a ser el país que más rápido está inmunizando- se pondría también en duda el crecimiento de la economía este año, proyectado en torno al 6% por privados y por el propio Gobierno.

El PBI viene de una baja récord del 10% el año pasado, de las más pronunciadas en el mundo.

Aunque Guzmán se reunirá con directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, el próximo 23, desde el organismo ya adelantaron que la discusión del nuevo acuerdo “llevará tiempo”.

El Fondo espera que el Gobierno presente un plan de mediano plazo sustentable, es decir, que se pueda cumplir.

Las negociaciones siguen en un escenario de escasas reservas del Banco Central pese a que en lo que va del año logró comprar casi US$1400 millones.

El punto es que esos dólares no se acumulan en las reservas brutas porque se hicieron pagos a organismos internacionales, porque hubo desvalorización de tenencias del Central y porque hay recompra de bonos en el mercado bursátil.

A ese último ítem le pone un límite el salto del riesgo país cercano a los 1700 puntos.

Para no perder dólares, se mantiene el súper cepo y distintos sectores empresarios reclaman por la falta de determinados insumos importados. Para el ingreso de divisas, la apuesta es a la soja.

En ese punto, la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) recortó la estimación de producción de la oleaginosa de la actual campaña en nada menos que cuatro millones de toneladas: de 49 millones a 45 millones de toneladas.

Esa baja implica US$ 2.000 millones menos para el país. “Por eso, desde el minuto 1 advertimos que no había que gastar a cuenta”, dijo el economista de la institución, Fernando Marull.

De concretarse la nueva proyección, la campaña 2020/21 de la oleaginosa se ubicará 5,7 millones de tonelada por debajo de lo registrado en el ciclo 2019/20.

A todo este escenario hay que sumarle los ingredientes políticos que afectan los movimientos y expectativas económicos.

Las últimas semanas, en ese sentido, no fueron propicias para el oficialismo.

Por caso, al “vacuna gate” se le sumó la salida de Marcela Lozardo del Ministerio de Justicia, la forma en que fue anunciada y la demora en la designación de su reemplazo.

Fuente Diario Alfil



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