Comercio Internacional

Cerdos en la sala… y encima chinos

Cerdos en la sala...

Desde hace unas semanas ACERCANDO NACIONES presta atención especial a un tema que parce ser o el Jardín del Edén o el Apocalipsis de Juan.

Se trata de la discusión alrededor del tema de la posibilidad de instalar mega granjas en nuestro país para exportar carne de cerdo a China.

Que razón tenía Ramón de Campoamor cuando decía "Todo es del color del cristal con que se mira"... claro que, como argentino de a pie, a veces me gustaría que el cristal fuera de color celeste y blanco ... para todos los que miran
Jorge E. Tuero

La discusión alrededor del tema de la posibilidad de instalar mega granjas en nuestro país para exportar carne de cerdo a China fue creciendo de tal manera que puso al descubierto una enorme cantidad de problemas históricos: deformaciones económicas estructurales, perversa concentración de la tierra, injusticias sociales, vulnerabilidad de derechos, problemas sanitarios y medio ambientales, deficientes controles estatales con consecuente drenaje de riqueza en puertos y aduana, intorelable concentración y acumulación de riquezas en pocas manos, dependencia de monoproducciones, consecuencias de la sojización, posibles causas de la COVID-19, entre otros.

En fin, el proyecto desnudó un sistema de producción, consumo y de propiedad que es anacrónico, injusto, deficiente y suicida.

Bienvenido el escenario

En el mes de enero de este año el laboratorio Biogénesis Bagó anunció una posible inversión China en Argentina para transformar a nuestro país en gran productor de carne de cerdo. Las conversaciones se habían iniciado en el gobierno anterior.

A principios del mes de julio el Ministerio de Relaciones Exteriores de la Nación informó que se estudiaba un proyecto de inversión por el cual podríamos producir 9 millones de toneladas (tn) de carne porcina, 12 veces más de lo que produce el país actualmente. Unos días después, los voceros de este organismo se rectificaron manifestando que en realidad se trataba de 900 mil tn, con una inversión de alrededor de 2500 millones de dólares. En síntesis, podríamos pasar de producir 0,7 a 1,5 millón de tn anuales. En lo concreto, de cubrir el 0,5 al 1 % de la producción mundial.

Argentina tiene una población porcina de 2 por Km2, muy lejos del Brasil que tiene 54 y de España con 250.

A partir de ese anuncio comenzaron a sucederse distintas opiniones, declaraciones, conferencias, documentos, etc., a favor y en contra del proyecto. Donde no faltó cierta sinofobia mal intencionada.

Por un lado son imperiosas las necesidades de China de cubrir sus necesidades alimenticias debido a su caída en la producción de cerdos a causa de la Gripe Porcina Africana lo que llevó a tener que sacrificar entre  2018 y 2019 alrededor de 150 millones de animales.

Para la Argentina se presenta la oportunidad de abrir una ventana de inversión con la consiguiente posibilidad de poder generar miles de empleos, agregar valor a la exportación de cereales (ejemplo: el maíz cosechado en una hectárea puede significar una exportación por valor de 2 mil dólares, si con ese maíz se alimentara a cerdos la exportación de estos podrían redundar entre 10 y 20 mil d.) y mejorar la deficitaria y  recurrente ecuación de la restricción externa.

El 30 de agosto pasado el Ministerio de Relaciones Exteriores anunció que se postergaba la firma del Memorándum de entendimiento para el mes de noviembre con el objetivo de incorporar un artículo que resguarde “el respeto de las leyes de protección ambiental, los recursos naturales y la bioseguridad”. Una medida oportuna que da tiempo para poder avanzar en varios debates.

El proyecto prevé la instalación de 20 mega granjas integrales (incluida la alimentación granaria) con 12.500 madres. Cada una de las cuales podría llegar a producir 300 mil cerdos por año. Esto duplicaría la producción actual nacional que es de 6 millones de cabezas anuales generando 9500 nuevos puestos de trabajo.

A favor del proyecto a libro cerrado

Grandes mega granjas, ya instaladas, frigoríficos que están exportando carne de cerdo a China y grandes productores de maíz y soja que como denuncian el productor Pedro Perretí y el escritor Mempo Giardinelli se ahorrarían, por flete, entre 30 a 40 d. por tonelada transportada a los puertos si esos granos se consumieran cerca de los lugares de cosecha. Muchos de ellos son los que se beneficiaron con el desmonte irresponsable logrando incorporar a la siembra vastos territorios.  

En contra

Ambientalistas, ecologistas, sociedades protectoras de animales. Argumentan contaminación ambiental por acumulación de excrementos, contaminación de napas freáticas, aumento de gases de efecto invernadero, riesgo sanitario por concentración de animales en muy poco espacio. Posibilidad de desarrollar enfermedades zoonóticas. Sufrimiento de los animales. Utilización de productos químicos para prevenir proliferación de bacterias y enfermedades en la población porcina, así como para el crecimiento acelerado. La horrible experiencia de la soja transgénica es un antecedente inevitable.

Solución alternativa

Algunos productores medianos y pequeños están planteando una salida sustentable. Son las llamadas granjas mixtas autosuficientes. Son granjas de aproximadamente 80 a 100 hectáreas donde se siembra maíz y se pueden criar alrededor de 200 madres, obteniendo alrededor de 6000 cerdos al año.

Este tipo de producción ya existe en el país. Es posible con apoyo del Estado incrementar su capacidad y cantidad, con acceso a créditos, mejorando la conectividad hacia mataderos, etc. Estas granjas mixtas podrían asociarse conformando cooperativas, lo que mejoraría la organización y el costo final de producción.

Por supuesto, este proyecto ha generado una interesante discusión alrededor de la posibilidad de desarrollar una producción con valor agregado, y poder incrementar una exportación en un mundo postpandemia, donde vender algo será tarea de fenicios experimentados. Pero también ha puesto al descubierto una enorme cantidad de deformaciones y dificultades sobre las cuales es urgente comenzar a discutir y tomar posición.

¿Cómo es posible que, en el siglo XXI, en nuestro país, exista la concentración y extranjerización de la tierra vigente? Mientras países como Estados Unidos, que hoy no es un ejemplo para casi nada, ha hecho una reforma agraria hace más de 200 años.

¿Cómo es posible que Argentina se haya convertido en uno de los 10 países donde más hectáreas se han desmontado-desforestado, en el mundo? Entre 1998-2008 un total de 4,438 millones de hectáreas. ¿Quién se benefició?, ¿Dónde está el Estado para regular ese despropósito?

¿Cómo es posible que si la Argentina es un gran productor de granos el negocio este en manos de un puñado de empresas la mayoría extranjeras sin que el Estado intervenga para que el mayor beneficio sea para el país?

¿Cómo es posible que los puertos estén en manos privadas siendo un verdadero colador de nuestras riquezas?

¿Cómo es posible que la voracidad acumuladora de algunos deprede los humedales y el Estado no los pueda controlar?

¿Cómo es posible que hayamos destruido el ferrocarril, medio de transporte terrestre mas económico, cuando hoy lo necesitaríamos para por ejemplo conectar y sacar la producción de las granjas mixtas citadas mas arriba?

Por supuesto que la producción ganadera industrial no es aconsejable pero, ¿Cómo Dinamarca con un territorio de 42 mil Km2 (menos de la mitad de nuestra provincia de La Rioja) con 6 millones de habitantes, produzca 12 millones de cerdos anuales y sea el primer exportador mundial, mientras nosotros producimos 6 millones y estamos discutiendo que hacer?

Argentina tiene producción propia de cereales lo que posibilita que tengamos un costo de 0,80 d. por Kg. de carne de cerdo, mientras Alemania, que importa el 75 % del alimento, y China tienen un costo de 2 d. por Kg. Con esta ventaja comparativa ¿Por qué nuestro país no puede producir más volúmenes?

El proyecto de los cerdos ha tenido la virtud de actualizar los debates y ponernos de cara a muchos de los problemas que arrastramos desde hace décadas. Preguntas como las enunciadas y muchas mas deberíamos hacernos si es que queremos un país donde no haya habitantes de distinta categoría.

Va quedando claro que el problema del proyecto no son las intenciones chinas, ni los pobres cerdos. sino la disputa interna en nuestro país que en más de 200 años no hemos podido saldar.

Si algo está dejando claro la COVID 19 y este proyecto es que “si se achica el Estado se destruye la Nación”.

Necesitamos trasparentar las discusiones, abrirnos a todas las opiniones y rescatar lo mejor de la política que es su vocación de servicio para el conjunto de la población.

Fuente El País Digital

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