Economía

Cannabis para la salud

Cannabis para la salud: Las claves del nuevo proyecto de ley y el lugar de Entre Ríos en la incipiente industria

Después de más de tres años de aprobado el uso de cannabis en Argentina, se presentó un nuevo proyecto de ley. Se busca dar respuesta a los aspectos no reglamentados por el gobierno anterior, como el autocultivo. "Es necesario diversificar la matriz productiva, y la industria del cannabis tiene un potencial enorme, en un par de años va a mover muchísimos millones de dólares en el mundo", destacó la diputada entrerriana Carolina Gaillard, impulsora de la iniciativa.

Por Luciano Peralta

En 2007 el Congreso de la Nación aprobó la Ley 27.350 de “Uso medicinal de la planta de cannabis y sus derivados”. Esto fue celebrado como una victoria por las organizaciones que hace muchos años reclaman un marco jurídico acorde a las necesidades de la salud de la población.

Pero el gobierno del ex presidente Mauricio Macri no tuvo la voluntad real de avanzar en la iniciativa promovida por la oposición, y la reglamentación de la naciente ley fue parcial, dejando afuera aspectos cruciales de la misma.

Hasta ahora, tener semillas y plantas en el ámbito privado, aun para consumo personal y terapéutico, está penado por la ley de drogas con hasta 15 años de prisión.

Al igual que con la primer ley -cuando era presidenta de la Comisión de Salud-, es la diputada nacional Carolina Gaillard quien se puso la iniciativa al hombro, junto a organizaciones como Mamá Cultiva, la Red de Cannabis Medicinal del Conicet y la Cámara Argentina de Cannabis.

La ex secretaria de Turismo y Cultura de Entre Ríos -puesto que dejó para volver a asumir como diputada tras la salida de Juan José Bahillo de la Cámara Baja- dialogó con ElDía sobre el nuevo proyecto que, además de atender las necesidades estrictamente terapéuticas, busca generar las condiciones normativas para el desarrollo productivo, científico, tecnológico e industrial de la planta y sus diferentes usos.

“Es un honor y un orgullo para mi volver a asumir la banca como Diputada Nacional en el Congreso en representación de mi querida provincia.

Trabajaremos arduamente para impulsar una nueva ley de Cannabis Medicinal que garantice acceso a todas las familias que sufren”, había tuiteado, una vez confirmado su regreso a la Cámara de Diputados, Gaillard. Días atrás se dieron a conocer los puntos más importantes de la nueva normativa.

“La 27.350 es la Ley de Cannabis medicinal que fue reglamentada por Cambiemos restringiendo mucho la voluntad del legislador. Ahora retomamos la experiencia de la aplicación de esta ley, desde allí partimos para construir un nuevo marco legal, con un enfoque integral que regule todo el proceso de producción. 

Entendimos que para garantizar el acceso a la salud tenemos que garantizar todo el proceso de productivo”, expresó a ElDía la abogada entrerriana.

“Nosotros impulsamos una ley integral sobre el tema, pero el oficialismo de entonces no tuvo la voluntad de avanzar en este sentido, lo hicieron por la presión social.

Lo que logramos sacar es una ley de investigación, que creó el programa de Cannabis Medicinal en el Ministerio de Salud de la Nación, para que todos los que sufrieran alguna patología pudieran acceder al cannabis importado.

Eso salió en la 27.350, a la cual le pudimos agregar algunas cuestiones, como que el INTA y el Conicet puedan cultivar; que algunas provincias puedas asociarse con ONGs para también hacerlo y abastecer la demanda, y que los laboratorios públicos puedan producir.

Todo eso es positivo. Lo que no terminó de resolver la ley es todo un andamiaje legal que hay detrás del cannabis como estupefaciente, que limita, por ejemplo, que los laboratorios públicos produzcan.

Y lo central, pendiente en la ley vigente, es el autocultivo. ¿Por qué? Porque el Artículo 8, que crea el registro de cultivadores, nunca fue reglamentado por el gobierno anterior”, explicó Gaillard.

La nueva normativa regula y habilita todo el proceso productivo de la planta de cannabis

La nueva reglamentación de la Ley de Cannabis medicinal ya está a disposición de la firma del presidente Alberto Fernández.

Esto regulará el autocultivo, quienes lo hagan tendrán un certificado que los autorice, no como hoy que están expuestos a la voluntad de los funcionarios del Estado o al humor de algún vecino denunciador.

Además, entre otros puntos, ampliará a todas las patologías -receta médica por medio- el uso del cannabis medicinal, y no solamente a la epilepsia refractaria, como se reglamentó hace tres años.

Pero, aun cuando el Presidente firme la nueva reglamentación, esto no resolverá todo el proceso de producción. “Hay un montón de cuestiones que tienen que ver con el cannabis como industria de la salud que no están resultas en la 27.350.

Pensá que no todos quieren autocultivar, muchos quieren acceder a través de la farmacia. Eso lo tiene que establecer un nuevo marco legal”, explicó la diputada nacional. Y profundizó: “En el momento de crisis económica que atraviesa el país es necesario diversificar la matriz productiva, y la industria del cannabis tiene un potencial enorme, en un par de años va a mover muchísimos millones de dólares en el mundo”.

“Hay más de diez provincias que, a través de las universidades o de los laboratorios, están con muchísimo desarrollo, haciendo fármacos, proyectos, cultivando. Hay un desarrollo incipiente, pero todos quedan trabados por esta cuestión burocrática, porque el marco legal no es suficiente y adecuado”.

¿Cuál es la realidad de Entre Ríos?

-La provincia está trabajando una regulación provincial propia. Nosotros tenemos un secretario de Ciencia y Técnica que fue director de la UNER, Jorge Gerard (ingeniero químico), que está muy interesado en el desarrollo del cannabis. Además, Entre Ríos cuenta con una red de médicos que se están formando en cannabis medicinal.

En la provincia la idea es desarrollar la industria del cannabis y, a la vez, ocupar la capacidad instalada que tenemos en las universidades públicas, en el INTA, en el INTI y en los laboratorios, para poder hacer una red de laboratorios públicos que haga testeo y control de sustancias, para que se acceda a una sustancia segura y de calidad. Algo que es fundamental para cualquier tratamiento médico.

-¿Quedaría saldado el tema punitivo?

-El proyecto aborda el tema desde la despenalización de todas las acciones vinculadas al cultivo, producción y comercialización de cannabis para la salud.

¿Están dadas las condiciones políticas?

-Estamos viendo una posibilidad de desarrollo económico muy interesante para nuestras provincias, para nuestros gobiernos locales, para el desarrollo de la ciencia y la tecnología. Con las capacidades científicas y tecnológicas de nuestro país, con las condiciones de nuestra tierra, con la crisis sanitaria, económica y social que hay, es el momento de avanzar hacia nuevos proyectos productivos que tengan potencial y que tengan que ver con mejorar la calidad de vida de la gente. No creo que sea fácil este camino, porque es un proyecto muy ambicioso, pero la primera vez tampoco fue nada fácil, y sin embargo le pusimos el cuerpo con las mamás, que fueron las protagonistas de esta lucha. Hoy nuevamente estamos trabajando juntas en este camino”, resumió Gaillard.

Enfoque integral y productivo del cannabis

El proyecto de ley busca no sólo tener un marco regulatorio integral para acompañar necesidades terapéuticas -garantizando el acceso a la salud en distintas formas- sino también “generar las condiciones normativas para el desarrollo productivo, científico, tecnológico e industrial de la planta y sus diferentes usos”, según se desprende del borrador del mismo.

El nuevo marco legal promueve un circuito integral de investigación, producción, acceso universal y comercialización. Además, insta a crear un Instituto Nacional de Regulación y Control del Cannabis (IRCA), que funcionaría como autoridad de aplicación de la ley, articulando con todos los órganos estatales, científicos, académicos y de la sociedad civil que convergen en la temática.

En lo que refiere a la producción, se propone regular el autocultivo garantizando el acceso universal para todos los pacientes que lo necesiten. Se crearían figuras como la de “cultivador/a solidario/a”, los clubes de cultivo y el cultivo con fines de producción y/o comercialización de cannabis para la salud. Al tiempo que se plantea un “sistema único de licencias para autorizar el cultivo, producción, comercialización, importación y exportación de Cannabis para la salud, y productos que lo contienen”. Mientras que desde el Instituto Nacional de Semillas (INASE), se crearía un Banco de Semillas, con el fin de garantizar un precio justo y razonable a las mismas.

Desde lo judicial este nuevo proyecto contempla la despenalización de todas las acciones vinculadas al cultivo, producción y comercialización de cannabis para la salud y brindaría garantías para los procedimientos penales, bajo el principio pro usuario de cannabis medicinal.

Fuente eldíaonline

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