Fiestas nacionales

Bolivia celebra su Día de la Independencia.

Bolivia celebra su Día de la Independencia.

ACERCANDO NACIONES se une al corazón del Pueblo Boliviano todo, para recordar esta fecha.

Fue en ese momento una fecha donde la lucha y el dolor del pueblo en busca de un futuro era una realidad presente.

Hoy la celebración se dá en circunstancias de lucha y dolor frente a un enemigo invisible que pretende la invasión del territorio y se cobra las vidas de su Pueblo.

Pero sabemos que el Pueblo que gritó su independencia y la selló con su sacrificio también vencerá a este nuevo invasor.

Por ello solo queremos gritar a voz en cuello Que viva Bolivia

Independencia de Bolivia

La Guerra de Independencia en la historia de Bolivia es el período de tiempo comprendido entre los sucesos que se desarrollaron en la sede de la Audiencia de Charcas la ciudad de Chuquisaca (actual ciudad de Sucre) el 25 de mayo de 1809 y el último combate que involucra soldados Rebeldes enfrentando a soldados regulares Leales a España en la Batalla de Tumusla en 1 de abril de 1825, entre ambos sucesos transcurren más de Quince años, durante todos estos años los Rebeldes del territorio conocido popularmente como Alto Perú (actual territorio del Estado Plurinacional de Bolivia) que abarcaba la jurisdicción territorial de la Audiencia de Charcas dentro de los límites del Virreinato del Rio de La Plata; combaten al Absolutismo Español de las autoridades coloniales políticas y militares que representaron la lealtad a España en las figuras tanto de la Junta de Sevilla – durante los años que duraría la ocupación militar Francesa de los territorios de la península ibérica y del cautiverio del Rey Fernando VII en manos del Emperador Napoleón – y por último (cuando esté recupera el trono) al Rey Fernando VII

No podemos finalizar este saludo sin mencionar y agradecer, porque nadie en esta Argentina, podría negar o desestimar el aporte al crecimiento y desarrollo de nuestro bendito suelo de la Comunidad de Bolivianos residentes en la Argentina
Cientos de miles de personas de origen boliviano viven en nuestro país. La inmigración de esta colectividad es una de las más antiguas por ser previa a la creación de ambos estados.

Aunque los intercambios poblacionales entre los actuales territorios de Bolivia y Argentina son preexistentes a la creación de ambos estados (e incluso anteriores a la conquista española), fue recién en la década de 1880 que se registró el primer flujo de migrantes bolivianos hacia las provincias del norte argentino, atraído por la demanda estacional de mano de obra masculina en las plantaciones de azúcar, tabaco y algodón. Se trataba de una población conformada mayoritariamente por hombres que dejaban a sus familias en Bolivia, a donde retornaban periódicamente.

Más tarde, desde la década de 1930, comenzó a crecer la llegada de bolivianos que buscaban insertarse en las economías regionales. Pero el patrón de asentamiento ya había cambiado: los trabajadores habían comenzado a emigrar junto a sus núcleos familiares.

El cambio de modelo económico de la década siguiente, que inauguró en Argentina un largo ciclo industrial de sustitución de importaciones, hizo que numerosas familias bolivianas buscaran establecerse también en áreas urbanas y semi urbanas, donde los hombres se insertaban en los sectores de la construcción y de los servicios.

El proceso de urbanización se intensificó desde los años sesenta, especialmente a partir de la caída de los precios de la caña de azúcar y de la mecanización de su proceso productivo. En esta etapa, las mujeres bolivianas comenzaron a incorporarse al mercado laboral, sobre todo en el sector doméstico y en la venta callejera de verduras y frutas al menudeo.

A partir de los años ochenta, comenzaron a llegar migrantes procedentes de distintas ciudades y pueblos, que, ayudados por paisanos y parientes, se instalaron directamente en el área metropolitana de Buenos Aires, sin pasar previamente por el campo. En este período surgieron numerosos barrios y enclaves bolivianos que dieron mayor colorido y visibilidad a la identidad cultural porteña a través de la celebración de fiestas étnicas y religiosas, de la creación de periódicos y programas de radio de la colectividad y de restaurantes y comercios con productos traídos del altiplano. También en este período comenzó a aumentar el protagonismo de la mujer boliviana en la economía productiva.

En las últimas décadas, mientras los nuevos migrantes se empleaban como trabajadores asalariados en nichos económicos tales como la construcción, la industria textil, la horticultura, el comercio en ferias y las verdulerías, entre los más antiguos comenzó a consolidarse un empresariado étnico vinculado a esas mismas actividades.

Por Jorge Tuero para ACERCANDO NACIONES

AN Logo
Suscribite al Newsletter de Acercando Naciones para recibir lo último en información sobre Diplomacia, Cultura y Negocios.