Cultura

Ballet ruso regala a México viaje por danzas del mundo

Del baile de los kalmukos a la jota aragonesa, de la bulba bielorrusa al joropo venezolano, así de diverso fue el recorrido por la danza que el Ballet de Igor Moiséyev regaló al público mexicano.

De regreso anoche a la capital del país azteca tras más de medio siglo de ausencia, la compañía fundada en 1937 por el reconocido bailarín ruso trajo el espectáculo "Las danzas de las naciones del mundo", una mezcla colorida y exuberante de diferentes bailes tradicionales.

Este lunes el capitalino Auditorio Nacional no precisó escenografía para que los espectadores pudieran apreciar el despliegue de talento e histrionismo con que los miembros de la agrupación defendieron las piezas creadas por Moiséyev (1906-2007) a partir de los bailes específicos de diferentes regiones.

La vistosidad de los trajes típicos, la excelencia musical, el nivel de sincronía y el grado de proximidad con la audiencia, crearon un ambiente digno de la fama de la primera compañía profesional de danza folclórica del mundo.

The dance of the Aragonese jota Kalmyks , Belarus to the Venezuelan Joropo bulba and of different was the dance tour Igor Moiseyev Ballet gave the Mexican public.

Back last night to the Aztec capital after more than half a century of absence, the company founded in 1937 by renowned Russian dancer brought the show " The dances of the world's nations ," a colorful and exuberant mixture of different traditional dances.

On Monday the National Auditorium capital said no scenery so that viewers could appreciate the display of talent and histrionics with which members of the group defended the pieces created by Moiseyev (1906-2007) from specific dances from different regions.

The colorful costumes, musical excellence , the level of synchrony and the degree of closeness with the audience , created an atmosphere worthy of the fame of the first professional folk dance company in the world.

Cuando se abrió el telón y comenzaron los primeros movimientos de "El Verano", el público mexicano quedó fascinado bajo el influjo de los campesinos rusos que entre muestras de picardía y lirismo dejaron escapar declaraciones de amor.

Pero ese momento de deleite calmado duró poco, pues de inmediato la aldea se conviertió en un inhóspito terreno de Asia Central donde los nómadas kalmukos se transmutaron con la naturaleza y asumieron como propios el vuelo del águila, el trotar de los caballos, la lucha de los toros.

Después el viaje fue de regreso a Rusia, esta vez a una ciudad decimonónica en la que cobraron vida personajes salidos de libros de Nikolái Gógol o Antón Chéjov, quienes mostraron sus mejores movimientos al ritmo acordeones y balalaikas.

El recorrido también tomó los caminos de Europa: se detuvo primero en la región de Besarabia, colindante con Rumania, para ofrecer la danza de un grupo de gitanos; y luego en el norte español, cuna de la jota aragonesa.

Los ritmos y bailes cruzaron a través del Atlántico, y de las estepas rusas pasaron a los llanos venezolanos, donde tiene sus predios el joropo, para continuar entonces por la pampa argentina, cuyo suelo trepidó bajo las piruetas imponentes de un trío de gauchos.

Uno de los momentos que más aplausos arrancó de los espectadores fue la interpretación del solista Oleg Chernasov, quien en un despliegue soberbio de habilidades físicas recreó la lucha entre dos niños del pueblo nanay ruso.

En tanto, el cierre estuvo impregnado del colorido y la majestuosidad de la danza ucraniana gopak, repleta de impresionantes acrobacias, para llevar al público a un fuerte estado de euforia y disfrute sensorial al compaz del baile de los 70 integrantes de la agrupación.

Había sido en 1961 la última vez que el Ballet de Ígor Moiséyev, de la mano de su propio creador, se presentó en un escenario mexicano; 52 años después la audiencia de este país recibió al conjunto artístico como si fuera el más conocido de los amigos.

Prensa Latina

When the curtain opened and began the first stirrings of " The Summer" , the Mexican public was fascinated under the influence of Russian peasants between playfulness and lyricism samples let out declarations of love.

But that moment of calm delight was short lived as the village immediately conviertió in an inhospitable terrain of Central Asia where the nomadic Kalmyks transmuted with nature and took as his own the eagle's flight , trotting horses, the struggle of bulls .

After the trip was to return to Russia , this time to a city in which nineteenth century came to life characters from books of Nikolai Gogol and Anton Chekhov , who showed their best moves at the pace accordion and balalaika .

The tour also took the roads of Europe : first stop in the region of Bessarabia , bordering Romania, to provide dance a group of gypsies , and then the Spanish north , home of the Jack Aragon.

The rhythms and dances across the Atlantic crossing , and the Russian steppes became the Venezuelan plains , where land has its Joropo , and then continued by the Argentina pampas , the floor vibrated under the spins imposing a trio of gauchos.

One of the moments that tore applause of the spectators was the soloist's interpretation Chernasov Oleg , who in a superb display of physical skills recreated the fight between two Russian nanay village children .

Meanwhile, the closure was steeped in the colorful and majestic gopak Ukrainian dance , filled with impressive stunts, to take the audience on a strong state of euphoria and sensory enjoyment dancing Compaz 70 members of the group .

It was in 1961 the last time the Igor Moiseyev Ballet , at the hands of its creator , was presented at a Mexican scene , 52 years after hearing of this country received the artistic whole as if it were the best known of friends .

Prensa Latina

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