Arte

Alexei Serrano, arte de Buenos Aires

Alexei Serrano, arte de Buenos Aires

Alexei Serrano, cubano de nacimiento, artista, observador de lo porteño.

Fue el jueves, tardecita fresca después de un día “caliente”, de esos momentos que invitan a “despeinarse y sacarse la corbata”.

Y qué mejor que el arte para un mimo al alma…

Quién esto escribe había conocido a Alexei Serrano en casa de amigos comunes y satisfecho el intelecto en conversaciones sobre temas varios, con profundidad crítica más con ese espíritu de los pueblos del caribe, que es capaz de cantar con alegría las tristezas más profundos y que aunque tiempo ha pasado “desde que salió de Cuba” no se ha borrado.

Sin embargo no había conocido su arte

Al entrar quedé sorprendido, no solo  por la calidez de los que acompañaban la Muestra ni el ambiente desacartonado, sino, un reflejo abigarrado, aparentemente sin coherencia gráfica pero con una sensación extraña de ser parte de ese pandemónium.

Pero ese pandemónium es Buenos Aires, somos el conjunto de edificios abigarrados y disímiles, las publicidades en pequeñas hojitas pegadas de a docena de chicas que ofrecen servicios sexuales, gente corriendo de un lado a otro y los infaltables corrillos donde arreglamos a la Selección Nacional y a la Economía…

Y es un cubano, Alexei Serrano, que nos plasmó, parafraseando a Eladia Blazquez, como somos.

Termino esta nota como la empecé, diciéndonos que arte es un mimo al alma...

El arte da al hombre la experiencia de vivir en un mundo donde las cosas son como deberían ser. Esta experiencia es de crucial importancia para él: Es su salvavidas psicológico. Dado que la ambición del hombre no tiene límite, dado que su búsqueda y logro de valores es un proceso que dura toda la vida -y cuanto más elevados los valores, más dura es la lucha-, el hombre necesita un momento, una hora, cierto período de tiempo en el cual pueda experimentar el sentido de su tarea terminada, el sentido de vivir en un Universo donde sus valores hayan sido exitosamente realizados. Es como un descanso, un momento de repostar combustible mental hacia nuevos logros. El Arte le da este combustible, un momento de alegría metafísica, un momento de amor por la existencia. Como un faro, alzado sobre los oscuros cruces de caminos del mundo, diciendo "Esto es posible. (Ayn Rand)

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