VINOS Y CHOCOLATES

0

A los que nos gusta deleitarnos con los aromas y sabores de la vida, coincidimos que los mejores son los que nos dan el Chocolate y el Vino.

Mucho se escrito sobre estas maravillas que obtenemos de la naturaleza, vienen a mi memoria unos anónimos que alguna vez leí, llenos de sabiduría y zapatos gastados y el que tuvo la suerte de hacerlos vida, seguro que se encuentra más cerca de Dios, “Nada sabe mejor que bañado en chocolate”; “Donde no hay vino no hay amor”; “Una vez que consumes chocolate, el chocolate te consume” y “Me gustaría ser todo de vino para que mi amor me beba”. Por eso no hay duda que su combinación es explosiva y si la hacemos correctamente el resultado es sublime y perfecto. Veamos.

Primero vale la pena aclarar que los maridajes pueden ser: por Analogía donde se buscan aromas y sensaciones parecidas, sabores y sensaciones similares; por Complemento, aquí debe existir un equilibrio entre los sabores, y por último, por Oposición cuyo secreto es encontrar la chispa y la magia que existe entre ambos. 

 El chocolate pude ser blanco, negro o con leche. El vino puede ser blanco, tinto, dulce o con burbujas. Lo primero que le encontramos en común son sus famosos, aunque no comprobados, dones afrodisíacos. El chocolate es un buen liberador de endorfinas que favorece el buen estado de ánimo y sí lo combinamos con el vino apropiado lo disfrutaremos todavía más.

Algunas reglas generales son: Los vinos que elijamos deben ser más dulces que los chocolates. También debemos tener en cuenta que mientras más oscuro el chocolate, más oscuro debe ser el vino. Los blancos acompañan al chocolate con sus notas cítricas y de frutas blancas, los tintos le aportan los sabores a frutas rojas y especias, y los vinos con paso por barrica aportan un toque especial de madera, vainilla, café y tabaco.

Los chocolates blancos están elaborados con manteca de cacao, leche y azúcar, y son más dulces y cremosos que los oscuros. Un buen maridaje son los vinos dulces naturales, que son su complemento perfecto, como el Chardonnay o el Moscatel que resaltan su textura y sus tonos mantecosos, generando un balance armonioso de dulzura en la boca. 

El delicioso chocolate con leche casa mejor con tintos jóvenes y ligeros como el Merlot o Pinot Noir que resaltan sus notas, o vinos blancos dulces como el Riesling, Sauvignon Blanc. El espumante por oposición también hace buena pareja con los chocolates con leche, uno pone la frescura burbujeante y el otro la cremosidad. Otra opción son los vinos fortificados, como el oporto y el jerez.

Queda el chocolate negro o también llamado dark chocolate, o chocolate noir, o chocolate amargo, el que complementa de maravillas con el Malbec, con el Cabernet Sauvignon, el Merlot, mientras más cacao, más robusto y con mayor cuerpo debe ser el vino, con aporte de taninos por su paso por madera.

Otro mundo de sensaciones se abre con los chocolates a los que se los enriquece con agregados. Si este fuera dulce de leche, le aporta un toque de dulce salinidad al chocolate, su pareja es el espumante dulce con el que se complementa a la perfección. Si le agregamos Sal Marina, esta incrementa el sabor del chocolate, podemos recurrir a un vino blanco seco como el alemán Gewürztraminer por sus aromas exóticos, frutales y con en extraño dulzor. Para los fanáticos de las mentitas, que disfrutan de la frescura de la menta y la densidad del chocolate, la mejor opción es el vino dulce o un buen Cabernet Sauvignon o Syrah.

El placer tiene cuerpo de chocolate y se acompaña con vino, animémonos que el placer es nuestro.

Willy Cersósimo

Sommelier

Share.

Deja un comentario