REUNIÓN FMI EN CAME

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Violín: “El FMI es un instrumento como el violín. Se puede tocar la marcha nupcial o la marcha fúnebre. Frondizi arregló con el FMI y consiguió créditos internacionales más baratos”, dijo Osvaldo Cornide.

Visitó la sede de la CAME una misión del FMI encabezada por Roberto Cardelli (Jefe de Misión) e integrada por  Héctor Torres (director Ejecutivo), Mariano Ortiz Villafañe (Depto. Hemisferio Occidental), Lusine Lusinyan (Depto. Hemisferio Occidental), Jorge Canales Kruljenko (Depto. Hemisferio Occidental), Diva Singh (Depto. Hemisferio Occidental), Alex Pienkowski (SPR – sector Externo), Paolo Dudine (FAD – Sostenibilidad Fiscal), Luis Jacome (MCM – Política Monetaria, Inflation Targeting), y Chanda Delong (LEG – Regulaciones Cambiarias).

Esta es la síntesis de las preguntas y respuestas que se formularon en la reunión.

¿Cuáles son sus puntos de vista sobre las perspectivas de crecimiento e inversión? ¿Cuáles serán las fuerzas impulsoras del crecimiento?

Las perspectivas sobre el crecimiento se fundan en buena medida en las expectativas sobre el futuro de corto y mediano plazo que, en esencia, refieren a escenarios posibles a los cuales se les asigna un grado de probabilidad. Distintas variantes inciden en la dinámica del crecimiento a través de las variables que lo componen, tanto desde el punto de vista de la oferta como de la demanda. Por ejemplo, el clima de negocios, la previsibilidad y la seguridad jurídica son variables importantes, aunque sin dudas para las Pymes, resultan mucho más gravitantes aquellas relacionadas con la rentabilidad, la competitividad, los costos y, fundamentalmente, la dinámica del consumo y de los mercados interno y externo, aceleradores de la inversión, palanca central del crecimiento y el desarrollo económico. Una radiografía de la situación actual puede contribuir a ilustrar el presente y los desafíos de cara al futuro.

El pronóstico del equipo económico podría pecar de optimismo. ¿Por qué? Principalmente porque subestima elementos como la puja distributiva, que torna persistentemente más alto el core de inflación para el año próximo. El exceso de optimismo se traduce en una consecuente sobreestimación de la recomposición del salario y su impacto positivo en el consumo privado, llave para la demanda agregada interna. Un viejo chiste reza que los economistas son buenos para pronosticar lo que va a pasar, pero malos para acertar cuándo: 2017 será una buena experiencia de laboratorio.

¿Es el bajo nivel de crédito bancario un impedimento para la creación y crecimiento de las empresas? ¿Cree que las Pymes son particularmente afectadas por el tamaño pequeño de la intermediación financiera en la Argentina?

Sin dudas. Hay una relación directa y estrecha entre acceso y costo del financiamiento y variables como rentabilidad y capacidad de generar empleo. Las Pymes generan cerca del 50% de las ventas y del 70% del empleo (formal e informal). Tanto la capacidad de generar empleo, como la de generar utilidades se ven constreñidas por la deficiencia crediticia y de financiamiento a la Pyme, aunque dista de ser el único o principal escollo de su performance actual. Hoy enfrentan una tormenta perfecta de costos al alza, margen en caída, contracción de la demanda, financiamiento escaso, presión tributaria elevada y un marco regulatorio laboral adverso.

¿Cuál es su evaluación del tipo de cambio real actual? ¿Cómo es el peso más fuerte que afecta a las exportaciones y la inversión?; ¿ayuda a las importaciones?

La inflación posterior a la devaluación erosionó los posibles beneficios en términos de competitividad. El de Tipo de Cambio Real bilateral con USA es 16 % mayor al de la convertibilidad. El Tipo de Cambio Real bilateral con Brasil es 43 % mayor al de la convertibilidad, ayudado por la apreciación reciente del Real Brasilero.

Ahora bien, el tipo de cambio real es una variable relevante desde el punto de vista de la competitividad y la cuenta corriente de la balanza de pagos, pero de tercer o cuarto orden en términos generales de competitividad. Si todo lo demás no se modifica, la apreciación cambiaria posee efectos adversos sobre los sectores que producen bienes transables e incentiva las importaciones. Pero el resultado de la cuenta corriente de la balanza de pagos depende mucho más fundamentalmente en Argentina de variables tales como el crecimiento interno del PIB, del crecimiento del comercio y de la economía mundial (en especial de los socios comerciales), o de otros componentes de la estructura de costos (laborales, logísticos, tributarios, financieros, etc.), que la devaluación del tipo de cambio no llega a compensar, menos aún en economías con alto pass through, como es el caso de la economía argentina.

¿Cómo afecta el ajuste de las tarifas de las PyMES? ¿Cómo son las Pymes afectadas por los precios del combustible doméstico?

El ajuste de las tarifas era un tema de agenda relativamente impostergable; sin perjuicio de lo cual, la intensidad y velocidad del ajuste implicó la desatención de problemas importantes, tanto desde el punto de vista de los consumidores como de los productores de bienes y servicios pequeños y medianos empresarios. Los subsidios al transporte y a la energía habían alcanzado niveles poco prudentes en materia presupuestaria (más de 200 mil millones de pesos), pero la urgencia de corrección era mayor en el caso de la energía, habida cuenta que se subsidiaba, en buena parte de los casos, consumidores de ingresos medio-altos. Diferente era la situación del transporte, porque la quita de subsidios, con el consecuente aumento de tarifas, se conjugó con la aceleración de la inflación proveniente de la devaluación y la quita de retenciones, deteriorando fuerte el poder adquisitivo del salario real, presionando sobre los márgenes, las ventas y la inflación misma, ya que los reclamos salariales no tardaron en llegar, siendo el salario más del 40% del costo productivo en la Argentina. Esto desde el punto de vista del consumidor.

Desde el punto de vista del productor/proveedor de bienes y servicios la situación se agravó por la incidencia en muchos establecimientos del costo energético dentro de su estructura de costos; lo cual provocó que aun aumentos “relativamente menores” pusieran en riesgo la sustentabilidad del negocio.

¿Qué medidas sería necesario adoptar para mejorar la competitividad, incluyendo en las áreas de infraestructura, las regulaciones de negocios?

El marco jurídico y regulatorio constituye un elemento de importancia en tanto y en cuanto contribuye a la previsibilidad que todo proyecto de inversión de mediano y largo plazo requiere; siendo esta última una variable decisiva a los efectos de incrementar la eficiencia y la productividad indispensables para competir en una economía mundial progresivamente abierta y liberalizada desde el punto de vista comercial y financiero.

Pero lo anterior dista de ser lo único importante. Un crecimiento sostenido de la actividad económica durante decenios, sin subas y caídas abruptas autogeneradas, también resulta de primera importancia, habida cuenta que toda la evidencia empírica avala una relación estrecha entre crecimiento económico e inversión.

Una macroeconomía para el desarrollo es otro de los elementos. Esto quiere decir, una política monetaria, cambiaria, fiscal, de ingresos, reintegros, subsidios, etc., coherente entre sí, alineada para generar incentivos a la inversión en maquinaria y equipos en aquellos sectores con mayor potencial de agregación de valor y generación de empleo con elevados salarios.

No menos relevante es la profundidad del sistema financiero y la capacidad de acceso al crédito por parte de las pequeñas y medianas empresas, grandes contribuyentes al empleo y al valor agregado, como al desarrollo de las economías regionales y la integración vertical y horizontal del territorio. La Argentina presente índices de financiamiento al sector privado muy bajos en términos comparados inclusos con países de la región; con costo de acceso altísimos.

La estructura tributaria es otro de los elementos que merecen una reforma, dado el alto grado de informalidad que posee nuestra economía. Si bien la presión tributaria nacional se encuentra en niveles similares e inferiores a la de países desarrollados, se ha incrementado vertiginosamente y recae excesivamente sobre ciertos impuestos y agentes institucionales. Las Pymes son un claro ejemplo, que en algunos casos soportan una presión tributaria cercana al 50% de su facturación.

 

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