Argentina entre los países que más apoyan la libre expresión

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El país también está en la cima de los que más valoran la libertad en Internet. Hay ambivalencia de opiniones frente a otras libertades.

El año 2015 comenzó con uno de los más sonados atentados ­contra la libertad de expresión que recuerde el mundo: en la mañana del 7 de enero, dos hermanos franceses veinteañeros, hijos de un inmigrante argelino, ingresaron armados con fusiles Kalashnikov en la redacción de la revista satírica Charlie Hebdo , ubicada en la calle Nicolas Appert, en París.

Mientras gritaban Al-lahu-ákbar (Dios es el más grande), balearon a 16 personas, de las cuales 12 murieron; entre ellos, el director de la publicación (Stéphane Charbonier, conocido como Charb), dibujantes y dos policías.

La matanza fue seguida en Francia por una de las movilizaciones más grandes de las últimas décadas. Casi cuatro millones de personas, en diferentes ciudades, salieron a la calle bajo el lema: “Yo soy Charlie”.

Lo hicieron, en primer término, ­para solidarizarse con las víctimas y condenar el atentado. Claro que la finalidad más importante de la manifestación fue defender el derecho de la revista a seguirse publicando y, sobre todo, el derecho a la libertad de expresión de toda la sociedad.

Siglos de avances

Una característica interesante del episodio es que, seguramente, a muchos de los franceses que participaron en las marchas debe de gustarles poco Charlie Hebdo.

El semanario se caracteriza por su humor vitriólico, con portadas que, por ejemplo, satirizan algunas de las creencias más sagradas de las religiones cristiana, judía y musulmana.

Antes del atentado, había publicado tapas con caricaturas sobre el debut sexual de Mahoma; con los integrantes de la Santísima Trinidad sodomizándose entre ellos, o con el papa Benedicto XVI enamorado de un miembro de la Guardia Pontificia Suiza.

Más incómodo aún, luego del atentado, el semanario publicó tres viñetas humorísticas que tienen como protagonista al niño sirio Aylán Kurdi, que apareció ahogado en la costa de Turquía en septiembre del año pasado, luego de que se diera vuelta la lancha en la que venía con un grupo de inmigrantes.

En la última de esas publicaciones, en enero de este año, jugó con la idea de que, si hubiera sobrevivido, Aylán se hubiese convertido en un árabe acosador de mujeres en Alemania.

La cuestión –que por supuesto propone otros costados polémicos para el análisis– habla, en definitiva, sobre uno de los derechos humanos más sagrados. Derecho que las personas defienden más allá de la coincidencia que puedan o no tener con el contenido de las expresiones de los demás.

De ahí la famosa frase de Voltaire, tantas veces repetida: “No comparto tu opinión, pero daría mi vida por defender tu derecho a expresarla”.

La lucha por la libertad de expresión ha sido una de las sagas que más vidas y sacrificios le ha costado a la humanidad a lo largo de su historia. Mártires, verdugos, tribunales inquisidores y revoluciones han florecido al calor de esta lucha.

El derecho a expresar lo que uno piensa puede llegar a situaciones como las de insultar a un presidente, quemar la bandera del propio país o publicar afirmaciones que alguna autoridad quizá considere blasfemas, sin perder la libertad o la vida por eso.

Estas son, en muchos países, evidencias de la libertad de expresión de los ciudadanos y del avance de los individuos contra el poder de los estados.

Argentinos, contra la censura

A fines de 2015, la organización Pew Research Center (Centro de Investigación Pew), con sede en Washington, publicó una encuesta que realizó en 38 países de los cinco continentes para ver cuánto y cómo cada sociedad valora la libertad de expresión.

El relevamiento profundizó en diferentes ideas alrededor de este derecho humano, para ver los matices propios de cada lugar.

Para los argentinos, una de las conclusiones más interesantes de la encuesta es que el país está en los lugares de avanzada, en la mayoría de los rubros, sobre el respeto con el que se observa la libertad de expresión.

Argentina es uno de los países del mundo donde los encuestados expre­saron con más firmeza su oposición a toda forma de censura gubernamental, junto con Estados Unidos, Alemania, España y Chile. El 77 por ciento de los argentinos sostiene esa posición.

Un factor influyente en esos resultados es el nivel educativo. A mayor educación recibida por una persona, mayor predisposición a estar en contra de la posibilidad de censura.

También son los argentinos los habitantes del mundo que mayor apoyo expresan a la libertad en Internet, tema en el que encabezan la encuesta internacional junto con Estados Unidos, Alemania y España.

El relevamiento encuentra una relación directa entre el acceso a Internet y la defensa que los habitantes de un país hacen de la libertad en el mundo virtual. Los distritos que están en el fondo de la tabla en este rubro, como Burkina Faso e Indonesia, son también aquellos donde es menor la penetración de Internet.

Cuando el relevamiento del Centro Pew ingresa en las cuestiones más polémicas y pone el foco en cómo los habitantes de determinado país apoyan la libertad de expresión sobre asuntos vinculados con llamados a la violencia, igualdad de géneros o creencias religiosas, Argentina también resalta.

Según la encuesta, más del 60 por ciento de los argentinos sostiene que los medios periodísticos deberían ser capaces de publicar notas sobre temas sensibles para la seguridad nacional.

Este porcentaje cae en muchos países desarrollados que se encuentran bajo la amenaza terrorista, como Estados Unidos, Reino Unido o Francia, donde las personas piensan que los gobiernos deberían tener poder para prevenir que los medios publiquen información sobre esos temas.

Los habitantes de Reino Unido son los más proclives a esa posibilidad: el 66 por ciento considera que el gobierno debería poder limitar la libertad de expresión alrededor de esos asuntos.

Género, democracia, religión

Sobre otras temáticas polémicas que abordó el relevamiento, los argentinos también exhibieron una postura liberal. El 82 por ciento sostuvo que las mujeres deben tener los mismos de­rechos que los hombres y el 80 por ciento afirmó que es necesario que haya regularmente elecciones libres en las que participen por lo menos dos partidos políticos.

En el otro extremo, en países árabes y africanos, las opiniones son muy diferentes. En Burkina Faso y Senegal, no llegan a ser cuatro de cada 10 quienes apoyan la igualdad de la mujer.

Los porcentajes son muy bajos en Palestina y Jordania, donde sólo el 43 por ciento y el 44 por ciento, respectivamente, piensa que debería haber igualdad entre hombres y mujeres. Otros países donde resultan mayoría los que no aceptan esa equiparación de géneros son Uganda, Kenia, Malasia y Turquía.

Existe gran diferencia según el sexo de los consultados. Por ejemplo, en Tanzania son mayoría los hombres que opinan que las mujeres no tienen los mismos derechos, el 73 por ciento de las mujeres piensa en contrario.

Hay cinco países relevados donde son minoría quienes piensan que debería haber elecciones democráticas de manera regular: India, Indonesia, Pakistán, Vietnam y Tanzania.

En Latinoamérica, los seis países relevados (Argentina, Brasil, México, Chile, Perú y Venezuela) mostraron fuerte convencimiento en la necesidad de elecciones. En esa categoría, el punto más alto es Argentina (80 por ciento), y el más bajo, México (59 por ciento).

Por último, en el relevamiento sobre diversas formas que asume la libertad de expresión, se vio que en Argentina el 76 por ciento de los consultados apoya que cualquier persona pueda practicar su religión de forma libre.

Este porcentaje cae a niveles llamati­vos en varios países europeos que hoy se sienten amenazados por la inmigración, en especial si los inmigrados profesan la religión musulmana.

Sólo el 52 por ciento de los franceses, el 55 por ciento de los polacos y el 58 por ciento de los españoles estaría de acuerdo con la libertad de culto, según la encuesta del Centro Pew.

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