EEUU, Europa y el mayor negocio del mundo

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El próximo 16 de diciembre EEUU y Europa abordan en Washington la tercera ronda de negociaciones para el Acuerdo Trasatlántico de Libre Comercio e Inversión. O lo que es lo mismo: la creación de la mayor zona de libre comercio del mundo. Sobre sus posibilidades y repercusiones preguntamos a varios economistas.

En el habitual trasiego que se produce entre los despachos de la Unión Europea y los Estados Unidos los maletines guardan ahora un asunto de especial trascendencia. Uno de esos temas que se llevan como entre bambalinas, pero que de llegar a buen término puede transformar la vida a uno y otro lado del Atlántico: se trata de la negociación del Acuerdo Trasatlántico de Libre Comercio e Inversión entre Estados Unidos y la Unión Europea.

On December 16 the U.S. and Europe discussed in Washington the third round of negotiations for the Trans-Atlantic Free Trade and Investment. Or what is the same: creating the largest free trade area in the world. Impact on their chances and asked several economists.

In the usual transfer that occurs between the offices of the European Union and the United States kept the suitcases now a matter of special importance. One of those topics that are worn as the background, and that coming to fruition can transform life on either side of the Atlantic : it is negotiating the Transatlantic Free Trade and Investment between the United States and the European Union .

Con un calendario exigente (se habla de su puesta en marcha en 2015), y la celebración de una tercera ronda de negociaciones el próximo 16 de diciembre, el acuerdo crearía la mayor zona de libre comercio del mundo, con 800 millones de habitantes y cerca del 50 por ciento del PIB mundial. El presidente de la Comisión Europea, José Manuel Durao Barroso, anunció el pasado mes de febrero el inicio de las negociaciones y, aunque los detalles aún se encuentran lejos de haberse concretado (o de haber trascendido), lo cierto es que Europa ya cuenta con optimistas previsiones al respecto: se habla de un crecimiento de 119.000 millones de euros al año, entre el 0,5 y el 1 por ciento del PIB en Europa.

“No sabemos las cifras exactas, pero el libre comercio siempre es positivo para los consumidores, que son los principales beneficiarios del comercio y deberían serlo también de la política”, asegura el catedrático de Historia del Pensamiento Económico Carlos Rodríguez Braun. “Si hay crecimiento habrá creación de empleo”, rubrica por su parte el economista José Carlos Diéz.

No opina lo mismo Gregorio López Sanz, profesor de Política Económica en el a Universidad de Castilla La Mancha y ex coordiandor del Consejo Científico de ATTAC-España. “El crecimiento se plantea como solución, pero no siempre significa más empleo y, desde luego, no empleo de calidad. En los últimos 30 años hemos comprobado cómo el crecimiento a veces concentra la riqueza y genera más desigualdad”, matiza.

¿PERO QUÉ SE ESTÁ NEGOCIANDO?

Más allá de las previsiones de crecimiento y su posible repercusión sobre el empleo lo importante para el ciudadano medio es saber qué se está negociando y qué efectos puede tener en su vida cotidiana. Los aranceles, es decir, los impuestos que gravan la importación de ciertos productos y protegen así la producción interna, ya son bajos entre Estados Unidos y Europa. De ahí que cuándo hablan de los términos que se negocian las partes aludan a las ‘barreras no arancelarias’. Pero, ¿qué significa esta expresión tan tecnocrática?

Pues bien, desde políticas de homologación de etiquetados hasta normativas técnicas cuyo alcance aún está por ver. Organizaciones ecologistas o de consumidores han expresado ya su preocupación por las legislaciones medioambientales o sobre la propiedad intelectual, entre otros. “Estados Unidos hará lobby, pero no puede cambiar significativamente la forma de vida de los europeos; se intentará, pero no creo que vaya a prosperar”, opina Díez.

López Sanz teme, por su parte, que pueda haber una aproximación a las normativas de Estados Unidos, en general más laxas. Y que éstas puedan afectar incluso a los mercados laborales. “Aunque asuntos como los salarios mínimos o los derechos sindicales no entren en la negociación toda zona de libre comercio tiende a la armonización”, dice.

Para Rodríguez Braun la única explicación para oponerse al acuerdo es querer proteger los propios intereses. “Pueden ser las empresas no competitivas, que son proteccionistas tácitos. O grupos de presión, como los ecologistas o las así llamadas asociaciones de consumidores. La clave para distinguir a estas asociaciones cuando son amigas o enemigas de la libertad, es ver si quieren encarecer los productos a los consumidores”.

¿DAVID VS. GOLIAT?

Uno de los temas de debate es si el acuerdo beneficiaría a las pymes o a las grandes empresas. López Sanz es de ésta última opinión: “Las pymes lo van a tener bastante más difícil porque son muy pocas empresas las que dominan la cuota de mercado en sectores como el financiero”.

Díez, sin embargo, cree todo lo contrario. “El beneficio es sobre todo para las pymes, las grandes ya están allí y producen allí, se saltan las barreras al comercio poniendo fábricas en los países, estos acuerdos siempre benefician a las pymes”.

“Una de las trampas más antiguas en contra de la libertad es la idea de que la libertad favorece solo al grande. Es mentira. No es solamente un error. Está probado que no es así. Son los intereses creados los que están en contra del comercio”, subraya Braun.

López Sanz pone, sin embargo, el ejemplo de las industrias culturales que, según él, no podrían resistir el impulso de un Hollywood, o de la industria musical estadounidense. “Si solo tienen en cuenta los aspectos económicos tenderemos a una homogeneización cultural absoluta”.

DE LA INDUSTRIA DEL CINE A LA AUTOMOCIÓN

El resultado final puede diferir mucho de un sector a otro. Uno de los más controvertidos porque aún está sujeto a medidas proteccionistas tanto en Europa como en Estados Unidos es el agroalimentario. Las empresas europeas son mucho más pequeñas que las estadounidenses y su modo de producción menos tecnologizado. En estas circunstancias parece difícil que puedan competir. “Se desmantelarán formas de agricultura que generan más empleo y son más respetuosas con el medio ambiente”, asegura López Sanz, que se declara partidario de la intervención en este sector por considerarlo estratégico.

Díez reconoce también que en este sector Europa puede salir perdiendo, pero recuerda que hoy día se trata solo del 3 por ciento de la economía europea. “El acuerdo de liberalización va a afectar positivamente al 50 o al 60; sería una lástima que para proteger el 3 por ciento del PIB no se mejore el otro 50”.

Díez señala además otros sectores donde puede haber escollos y, sin embargo, la liberalización beneficiaría a Europa y concretamente a nuestro país; sectores industriales. “Por ejemplo, en EEUU aprecian mucho su sector de componentes de automoción y eso para España es muy perjudicial, nosotros tenemos una gran industria muy competitiva que se beneficiaría mucho de la liberalización”.

EL COLOSO CHINO

Economía y política son a menudo dos caras de la misma moneda y quizá por ello ninguno de los economistas consultados ignora el aspecto geopolítico del acuerdo: Estados Unidos y Europa quieren revalorizar su posición frente a la pujanza de potencias emergentes como Brasil o China.

“El acuerdo es una buena noticia para los países de dentro del área, y una mala para los que se quedan fuera”, opina gráficamente Díez. Rodríguez Braun quita hierro a los posibles conflictos con Asia y América Latina: “Lo ideal sería desde luego que no hubiera ninguna intervención en el comercio, pero en la medida en que se base en la libertad de comercio lo más razonable sería estimar que el acuerdo va a contribuir a disminuir las tensiones más que a aumentarlas”.

López Sanz finaliza por su parte reivindicando la intervención ciudadana en este proceso de toma de decisiones, incluso bajo la forma de un referéndum. “El acuerdo va afectar a aspectos muy importantes de la vida diaria de los ciudadanos”, recuerda. Según él, los temas económicos y políticos “no son tan técnicos ni tan complicados”, pero “los gobiernos tienden a sustraerlos del debate público”.

Qué!With a demanding schedule ( speaking of its launch in 2015) , and holding a third round of negotiations on 16 December, the deal would create the largest free trade area in the world, with 800 million inhabitants and about 50 percent of world GDP. The president of the European Commission Jose Manuel Barroso announced last February, the start of negotiations and , although details are still far from being finalized (or have transcended ) , the fact is that Europe already has optimistic forecasts about : we speak of a growth than 119,000 million euros a year, between 0.5 and 1 percent of GDP in Europe.

” We do not know the exact figures , but free trade is always good for consumers, who are the main beneficiaries of trade and should also be political ,” says the professor of History of Economic Thought Carlos Rodríguez Braun. “If there will be job creation growth ” rubric meanwhile economist José Carlos Diéz .

Thinks differently Gregorio López Sanz, professor of Economic Policy at the University of Castilla La Mancha and ex coordiandor Scientific Council of ATTAC – Spain . “Growth is proposed as a solution , but does not always mean more jobs and certainly not quality jobs. During the past 30 years we have seen how the growth sometimes concentrates wealth and generates more inequality ” qualifies.

BUT WHAT IS NEGOTIATING ?

Beyond growth forecasts and their potential impact on employment so important for the average citizen to know what is being negotiated and what effects it may have on their daily lives. Import duties, ie taxes on the import of certain products and thus protect domestic production, are already low between the U.S. and Europe. Hence, when speaking of the terms that the parties negotiated allude to the ‘ non-tariff barriers ‘ . But what does this expression as technocratic ?

Well, since tagged approval policies to technical regulations whose scope remains to be seen . Environmental and consumer organizations have already expressed concern about the environmental and intellectual property laws , among others. ” America will lobby , but can not significantly change the way of life of Europeans, will try , but I do not expect to prosper ,” says Diez.

López Sanz fears , meanwhile , there may be an approach to the regulations of the United States generally more lax. And that they can even affect labor markets. “Although issues such as minimum wages or union rights are not in any negotiations FTA tends to harmonization ” he says.

For Rodríguez Braun the only explanation for opposing the agreement is to want to protect their own interests . “They can be uncompetitive enterprises , which are protectionist tacit . O pressure groups, like environmentalists and the so-called consumer groups. ‘s Key to distinguish these associations when they are friends or enemies of freedom , is to see if they are expensive products to consumers. “

DAVID ? VS . GOLIATH ?

One topic of discussion is whether the agreement would benefit SMEs or large companies. López Sanz is of the latter opinion : “SMEs are going to be much more difficult because there are very few firms dominate the market share in sectors such as finance .”

Díez , however, believes the opposite. “The benefit is especially for SMEs, large are already there and produce there, skip the barriers to trade placing factories in countries such agreements still benefit SMEs.”

“One of the oldest traps against freedom is the idea of ​​freedom favors only the largest . ‘s A lie . It’s not just a mistake. Has been proven that it is not. ‘re Vested interests who are against the trade , “says Braun.

López Sanz puts , however , the example of the cultural industries , according to him , could not resist the impulse of a Hollywood or the American music industry. ” If only consider the economics will tend to absolute cultural homogenization .”

FILM INDUSTRY TO AUTOMOTIVE

The end result may differ widely from one sector to another. One of the most controversial because it is still subject to protectionist measures in Europe and the United States is the food . European companies are much smaller than the U.S. and way less technologized production. In these circumstances it seems difficult for them to compete. ” Forms of agriculture to create jobs and are kinder to the environment will be dismantled ,” said López Sanz , who favored the intervention stated in this sector considered strategic .

Diez also recognizes that Europe in this sector may lose out , but remember that today is only 3 percent of the European economy . ” The liberalization agreement will positively affect 50 or 60 , it would be a pity to protect the 3 percent of GDP does not improve the other 50 ” .

Diez also notes other sectors where there may be pitfalls and yet , liberalization would benefit Europe and specifically our country industries. “For example, in the U.S. greatly appreciate your automotive components sector and that is very damaging to Spain , we have a very competitive industry would greatly benefit from liberalization .”

THE COLOSSUS CHINESE

Economics and politics are often two sides of the same coin and perhaps why none of the economists surveyed ignores the geopolitical aspect of the agreement : The U.S. and Europe want to reassess its position on the strength of emerging powers such as Brazil and China.

“The agreement is good news for countries within the area , and bad for those who are left out ,” says Diez graphically . Rodríguez Braun iron removes potential conflicts with Asia and Latin America: “Ideally, of course, that there was no intervention in trade , but as it is based on free trade would be the most reasonable estimate that the agreement will contribute to reducing tensions rather than increase it . “

López Sanz completes meanwhile claiming citizen involvement in the decision-making process , even in the form of a referendum. “The agreement will affect important aspects of daily life of citizens,” she recalls. According to him , economic and political issues ” are not as technical nor so complicated ” but ” governments tend to them outside of public debate.”

What!

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