logo
Opinión

PSG, un campeón que no emociona


Acumula estrellas como si fuera un videojuego, pero los hinchas le dan la espalda a un equipo que no transmite nada. PSG quedó afuera de la Champions y apenas pudo ser campeón de la Liga.

Por Facundo Rumene

Entre otras tantas cosas, el fútbol es emoción. Generalmente, los triunfos están emparentados a la alegría y las derrotas a las tristezas. Sin embargo, este deporte no tiene secuencias absolutas y hay matices que lo hacen único.

Paris Saint Germain es uno de esos casos. El club es el más joven de los que integran la elite mundial, ya que fue fundado en 1970. Su historia no es rica como la de los gigantes contra los que compite a nivel europeo, por ejemplo, ni tampoco se emparenta con los grandes de su país.

La llegada de los petrodólares tuvo a PSG como uno de los grandes beneficiarios, ya que pudo incorporar muchas estrellas del fútbol mundial con recursos que parecen ilimitados. No hay ningún tipo de proyecto futbolístico, es acumular por acumular cracks.

En su momento pasó con Zlatan Ibrahimovic, que compartía equipo con Edinson Cavani y Ezequiel Lavezzi en la delantera. Luego fue el turno de Neymaren la compra más cara de la historia del fútbol (220 millones de euros).

En ese contexto se dio el último mercado, donde aprovechó que Lionel Messi había quedado libre en Barcelona y le ofreció un jugoso contrato para juntarlo con su amigo brasileño y sus compañeros de la selección: Ángel Di María y Leandro Paredes.

Pero sin identidad, hay poco de emoción. Y eso, en el fútbol, se construye con historia y un objetivo más o menos claro que no sea solo ganar. La sensación es que PSG compra jugadores como si fuera un videojuego sin límites y pone la vara a una altura que nunca alcanza. Es el símbolo de un poder económico despiadado por encima de la deportividad, ese que no contempla que hay cosas que no se compran.

Así fue esta temporada, donde al quedar eliminado de Champions League en forma temprana los hinchas se manifestaron muy enojados con el equipo. Tanto los jugadores como el entrenador Mauricio Pochettino son muy cuestionados, porque con los incontables recursos no estuvo ni cerca de sus principal objetivo. El entrenador nunca le encontró la vuelta al grupo de estrellas que tiene en el vestuario, más parecido a una selección de «resto del mundo» que a un plantel más o menos normal.

Pero no es solamente un tema de resultados. Desde que comenzó la temporada, Messi resultó el único atractivo para ver un partido de PSG. La enorme diferencia que sacó en la Liga de Francia se explica por el poder de gol y el desequilibrio individual de Kylian Mbappé y las asistencias del capitán de la selección argentina. De funcionamiento colectivo, nada. Además, la Ligue 1 es una competencia física donde el brillo está muy lejos, por eso el conjunto parisino gana caminando. Ese combo, sumado al fracaso en Champions pone al equipo en un lugar triste.

El enojo del público llegó al punto de que en el minuto 75 del partido consagratorio, los hinchas caracterizados (ultras) salieron del estadio para festejar afuera, sin los protagonistas.

Si bien marcó el golazo que le dio el título, en la mayor parte de su estadía desde que llegó a Messi no se lo vio en plenitud. El contraste con lo que pasa en la selección en términos colectivos es muy marcado y el rosarino ha sido blanco de críticas cuando está muy lejos de ser el problema del equipo.

La calidad de los intérpretes está lejos de ser discutida, pero es un campeón que no mueve sentimientos. Fue claramente superior a todos sus rivales, se consagró cuatro fechas antes por el 1 a 1 ante Lens y hace años que es claro dominador del ámbito doméstico. Igualmente, ningún dato estadístico ni billetera cambia el hecho de que PSG es un campeón que no emociona.

Extractado por ACERCANDO NACIONES de RioNegro.com


Por Facundo Rumene


En esta nota
#Ángeldimaria
#LionelMessi
#Neymar
#Fútbol
#PSG
Compartir en

Tal vez te interese leer

Seguí a AN en nuestras redes sociales

Newsletter

Suscribite para recibir las últimas noticias.

martes 03 de mayo de 2022

Copyright © 2022 Acercando Naciones. Todos los derechos reservados.