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Arte

Carlos Fuentes: un recorrido por su legado


Hasta el 3 de julio, se puede visitar en el Centro Cultural Borges la muestra "Carlos Fuentes: un recorrido por su legado". Se trata de un registro íntimo del espacio de creación literaria del gran novelista mexicano del siglo XX.

Obra de la muestra del Centro Cultural Borges

A una década del fallecimiento de Carlos Fuentes, la muestra se presenta como núcleo de un homenaje al escritor, organizado por la Embajada de México en Argentina, la Secretaría de Relaciones Exteriores de México y el Centro Cultural Borges.

Reúne las fotos que Barry Domínguez, destacado retratista de la escena cultural mexicana y responsable de uno de los acervos de imágenes más grandes de América Latina -el archivo fotográfico de la Coordinación de Difusión Cultural de la Universidad Nacional Autónoma de México- realizó a lo largo de varios años, y culmina con una serie capturada por encargo cuarenta días después de la muerte del escritor.

Carlos Fuentes un escritor prolífico

Mediante una fuerte exploración de la historia y la identidad mexicanas, e innovando con formas experimentales y recursos vanguardistas, Carlos Fuentes se hizo un lugar entre los escritores más destacados de aquello que se conoció como el Boom latinoamericano literario, junto a Gabriel García Márquez, Mario Vargas Llosa, Juan Rulfo, Julio Cortázar y autoras como Elena Garro, Clarice Lispector, María Luisa Bombal y Rosario Castellanos.
De padres mexicanos, Carlos Fuentes Macías nació en Panamá, el 11 de noviembre de 1928.

Sin embargo, como su padre era diplomático, tuvo la oportunidad de vivir en distintas ciudades del mundo y en medio de un intenso ambiente intelectual.

Vivió en Santiago de Chile​ y Buenos Aires, donde recibió la influencia de notables personalidades culturales. A los 16 años llegó a México, para comenzar el bachillerato y allí forjó toda su carrera literaria y su propia identidad.

Si bien estudió Derecho en la Universidad Nacional Autónoma de México, la literatura fue su pasión y tesoro.

Influenciado por autores como James Joyce y William Faulkner, utilizó muchas de sus estrategias literarias (pluralidad de puntos de vista, fragmentación cronológica, elipsis, monólogo interior, etc.), para crear una obra que, a su vez, calara en los más hondo de la mexicanidad.

Y se dio a conocer como escritor, a los veintiséis años de edad. Los días enmascarados (1954) fue su primer libro de cuentos, el cual contó con una buena recepción por parte de la crítica y el público.

En estos cuentos, hay quienes dicen que ya se advertían muchas de sus preocupaciones que también abordaría en muchos de sus otros libros.

Al respecto, los biógrafos Tomás Fernández y Elena Tamaro comentaron: "En lo temático, la narrativa de Carlos Fuentes es fundamentalmente una indagación sobre la historia y la identidad mexicana.

Su examen del México reciente se centró en las ruinosas consecuencias sociales y morales de la traicionada Revolución de 1910, con especial énfasis en la crítica a la burguesía; su búsqueda de lo mexicano se sumergió en el inconsciente personal y colectivo y lo llevaría, retrocediendo aún más en la historia, al intrincado mundo del mestizaje cultural iniciado con la conquista española".

Y agregaron: "Su éxito se inició con dos novelas temáticamente complementarias que trazaban el crítico balance de cincuenta años de "revolución" mexicana: La región más transparente (1958), cuyo emplazamiento urbano supuso un cambio de orientación dentro de una novela que, como la mexicana de los cincuenta, era eminentemente realista y rural; y La muerte de Artemio Cruz (1962), brillante prospección de la vida de un antiguo revolucionario y ahora poderoso prohombre en su agonía.

Ambas obras manejan una panoplia de técnicas de corte experimental (simultaneísmo, fragmentación, monólogo interior) como vehículo para captar y reflejar una visión compleja del mundo".

Sus novelas y cuentos le otorgaron a Carlos Fuentes un lugar central, durante los años sesenta, dentro del llamado Boom de la literatura latinoamericana.

Un lugar que compartió junto con otros grandes de las letras hispanoamericanas, como el colombiano Gabriel García Márquez, los argentinos Jorge Luis Borges, Ernesto Sábato y Julio Cortázar, el peruano Mario Vargas Llosa o los uruguayos Juan Carlos Onetti y Mario Benedetti. Fuentes, además, ejerció la docencia como profesor de literatura en diversas universidades mexicanas y extranjeras, y fue también, como su padre, diplomático.

Y no sólo escribió cuentos y novelas, sino también teatro, ensayos, guiones cinematográficos. Algunos de sus textos críticos se recopilaron en La nueva novela hispanoamericana (1969) y otro dedicado a Miguel de Cervantes, Cervantes o la crítica de la lectura (1976). En aquella misma década, colaboró también en distintas publicaciones literarias y fundó, junto con Emmanuel Carballo, la Revista Mexicana de Literatura.

Hay quienes dicen que su narrativa experimental, con el tiempo, fue menguando. Y esto mismo se hizo notable en algunos de sus libros como Diana o la cazadora solitaria (1994), inspirada en su relación con la actriz Jean Seberg.

Sin embargo, siempre mantuvo calidad y compromiso. Así llegaron también Constancia y otras novelas para vírgenes (1990), El naranjo o los círculos del tiempo (1993) y La frontera de cristal (1995), entre otros.

En 1987 Carlos Fuentes fue galardonado con el Premio Cervantes; en 1994, con el Premio Príncipe de Asturias de las Letras, y, en 2008, recibió la Gran Cruz de la Orden de Isabel la Católica, entre tantas otras distinciones y varios doctorados honoris causa en importantes instituciones educativas del mundo, como Harvard y Cambridge.

El 15 de mayo de 2012, a sus 83 años de edad, Carlos Fuentes murió en la Ciudad de México debido a una úlcera gástrica. Luego de la cremación, las cenizas se depositaron en el Cementerio de Montparnasse, en París, donde descansan los restos de sus hijos que tuvo con la periodista Sylvia Lemus (Carlos y Natasha), quienes murieron en circunstancias poco claras, a los 25 y 31 años de edad respectivamente. Cecilia Fuentes Macedo, autora de la biografía Mujer en papel, es su única hija viva, fruto del matrimonio con la actriz y productora Rita Macedo.

Contenido extractado por ACERCANDO NACIONES



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miércoles 25 de mayo de 2022

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