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Economía

Argentina puede crecer a tasas chinas


Argentina puede crecer a tasas chinas, con mejores sueldos

Para superar el estancamiento debemos eliminar las causas que desalientan el empleo: reemplazar las cláusulas indemnizatorias de la Ley de Contrato de Trabajo y eliminar el impuesto al cheque.

Para proteger mejor a los trabajadores hay que cambiar el seguro de desempleo vigente.Télam

Por Enrique Lew

A pesar de que Adam Smith dio a conocer en 1776 “La Riqueza de las Naciones”, la economía recién comenzó a estudiarse como ciencia en los albores del desarrollo económico, en torno al 1900.

Así es que mientras los premios Nobel se entregaban desde 1901 para disciplinas como Física, Química y Literatura, el de Economía recién empezó a entregarse en 1969; en 1976 se galardonó a Milton Friedman por sus estudios que definieron la inflación como fenómeno exclusivamente monetario.

Entonces todavía no se conocía por qué algunos países eran prósperos y otros no, a pesar de las consecuencias abrumadoras para el bienestar de la humanidad.

Fue recién hace pocos años que se empezaron a descubrir las respuestas. Una de ellas se conoció en 2017 después de que el Congreso de los EE.UU. se interesó por conocer los motivos por los cuales la isla de Puerto Rico era pobre, a diferencia del resto de sus otros Estados, los continentales. Para eso, nombró una Junta bajo el PROMESA Act.

Argentina puede crecer a tasas chinas con las medidas adecuadas

Sus conclusiones coincidieron con el resultado de mis investigaciones, publicadas en el libro “Pleno Empleo” (mayo de 2018) e inspiradas en mi experiencia emprendedora, mis antecedentes en el Departamento de Economía de la Unión Industrial Argentina y en lo que manifestara Paul A. Samuelson: “La economía es una disciplina científica que está en desarrollo permanente y en la cual hay todavía muchísimo que explorar”.

La principal causa por la que los anteriores presidentes no tuvieron éxito en décadas en solucionar el subdesarrollo es que todos subestimaron a los emprendedores y a los empresarios en su rol de verdaderos generadores de riqueza y empleo. En esa dirección es que Mario Vargas Llosa hace poco expresó: “Los legisladores y los gobernantes por primera vez en la historia de la humanidad pueden elegir que sus países sean pobres o desarrollados”.

Tomemos como ejemplo a la Argentina, un país otrora riquísimo, actualmente estancado. Las cifras son escalofriantes: más del 50% de pobreza multidimensional (47% en el primer semestre del 2020, según el INDEC); inflación del 50% anual; falta de dólares; deuda de u$s 345 mil millones; pobres salarios; desempleo real muy elevado, con sólo el 40 % de las Personas Económicamente Activas; prohibición de despedir y doble indemnización que causaron el cese de innumerables pymes y que dificulta aún más contratar personal.

El resultado: hace 12 años funcionaban 600.000 emprendimientos, 95% de las cuales eran pymes. Sin embargo, en la actualidad, a pesar del crecimiento de la población, se calculan en 500.000 -y que además funcionan a media máquina-.

La pandemia que se agregó al panorama mencionado tuvo un pésimo tratamiento gubernamental. Por suerte, se espera que pronto se resuelva, como aseguran los expertos, con vacunas y cuidado social, pero lo que no se recuperarán son los pequeños emprendimientos que dejaron de existir.

Pero no todo está perdido. Al estancamiento ahora sabemos cómo superarlo y transformar nuestro país en uno de los más desarrollados. Para ello, debemos eliminar las causas que desalientan el empleo -clave fundamental para el crecimiento de las naciones-. ¿Y cómo se podría proteger mejor a los trabajadores? Con el Seguro de Desempleo vigente, pero cambiando sus prestaciones a los montos reales que perciben los trabajadores que pierden su empleo.

Al mismo tiempo se deben reemplazar las cláusulas indemnizatorias de la Ley de Contrato de Trabajo (LCT), sus anexas y los estatutos especiales, todos causantes del estancamiento, por un “Nuevo Seguro de Desempleo”, financiado inicialmente por los empleadores con el 8.33 % de los salarios.

Dentro de lo mencionado, se destaca el artículo 256 de la LCT, que al permitir reclamos por dos años, dio lugar a la “Mafia de los Juicios Laborales”, funesta para los emprendimientos Pyme.

Sin dudas serán necesarias otras reformas que afectan al crecimiento. De todas ellas sobresale la eliminación del impuesto al cheque, que afecta el funcionamiento de los bancos, institutos fundamentales en el desarrollo económico.

De implementarse estas medidas, comenzará a verificarse un cúmulo de inversiones, locales y del exterior, que crearán gran cantidad de nuevos emprendimientos con la consiguiente creación de empleos, muchos empleos.

A medida que aumente la cantidad de trabajadores, se creará más riqueza y mejorarán los salarios; esto es fundamental para el crecimiento, ya que las sociedades lo hacen de abajo hacia arriba.

Con estas iniciativas, tan simples y obvias, lograremos eliminar al peor enemigo que desde décadas tiene nuestro país, con un crecimiento a tasas aún mayores que las chinas del 15%, sin recesión.

Así en poco tiempo volveremos a ser uno de los países de mayor desarrollo, sin inflación por los mayores recursos fiscales, con dólares, menores impuestos, menos desocupación y millones de argentinos que dejarán de ser pobres.

Fuente Ámbito



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