Argentina, un país abierto y hospitalario

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Opinión de Horacio García, titular de Migraciones, por el Día del Inmigrante

Cuando el 4 de septiembre de 1812 el Primer Triunvirato redactó una disposición promoviendo la inmigración, se dio un paso fundacional para nuestro devenir histórico como Nación, identificada por una fuerte impronta socio-cultural fruto del aporte de las diversas corrientes migratorias. En tal sentido, el Preámbulo de la Constitución de 1853 ratificó ese inicio al abrir el país a “todos los habitantes del mundo que quieran habitar el suelo argentino”. Este es el sello plasmado en la vida cotidiana de los habitantes.
Correspondiéndose con ese mandato -y a la vez legado-, el Estado prosigue en la misma línea, trabajando con un firme concepto abierto y hospitalario, con la convicción de que la inmigración es una herramienta para el progreso nacional y que el inmigrante favorece el desarrollo. Por estas razones, se busca facilitar los trámites de residencia de los extranjeros porque, como expresó el presidente Mauricio Macri, “necesitamos seguir recibiendo gente que quiera venir a trabajar y construir esa Argentina que soñamos”.
Al respecto, la Federación Argentina de Colectividades, las asociaciones que nuclean a inmigrantes y sus descendientes y otras ONGs que han participado de reuniones con funcionarios migratorios, comparten lógicamente la misma convicción. Precisamente, en un encuentro de Rogelio Frigerio con un centenar de dirigentes de colectividades, el ministro destacó que la Argentina “necesita -como hace 100 o 200 años- de la inmigración para crecer, para poblar este país tan extenso. Y vamos a seguir en esta línea, siendo fieles a nuestra tradición, a las costumbres y a la hospitalidad, con los brazos abiertos para todas aquellas personas de bien que quieran venir a trabajar, a acompañarnos en este consenso de transformación que hemos encarado”.
La Dirección Nacional de Migraciones, dependiente del Ministerio del Interior, Obras Públicas y Vivienda, al ser el organismo responsable de la aplicación de las normativas migratorias, cumple con estos mandatos y con las directivas del Poder Ejecutivo. Por esto, otorga más de 200.000 radicaciones por año a todos aquellos inmigrantes que quieran aportar al país y “que satisfagan las condiciones establecidas para su ingreso y permanencia, de acuerdo a las leyes vigentes”. A la vez, busca “promover y difundir las obligaciones, derechos y garantías de los migrantes” y aplicar los mecanismos necesarios que impidan el ingreso al país y/o la radicación y/o la permanencia de extranjeros incursos en delitos como el tráfico de personas, armas, estupefacientes u órganos; actividades terroristas o lavado de dinero, entre otros.
Asimismo, en un sentido más amplio de solidaridad y sentido humanitario, mejoramos el Programa Siria para recibir a quienes huyen de conflicto bélico en la región y dispusimos también la facilitación documentaria para los haitianos que escaparon tras la catástrofe del terremoto. También valoramos recibir a los venezolanos en un contexto normativo especial en Sudamérica: nuestro país aplica unilateralmente el criterio de radicación por el solo hecho de que son nacionales del Mercosur y Estados Asociados. De manera sencilla y con la documentación exigida, acceden a una residencia.
La Argentina como destino es parte de la historia de muchos extranjeros, por eso festejamos el Día del Inmigrante, como cada 4 de septiembre. Los celebramos porque contribuyen con esta sociedad de acogida y porque el país precisa de la inmigración, que queremos que sea regular, ordenada y segura, como propugna el Pacto Mundial propuesto por las Naciones Unidas.
Cortesía Telam
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