La economía informal en los países en desarrollo: un motor oculto de crecimiento

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La innovación se da en todas partes, también en muchas pequeñas empresas y negocios del sector informal de los países en desarrollo.  Un nuevo libro publicado por la OMPI nos explica cómo.  Sacha Wunsch-Vincent y Erika Kraemer-Mbula, los editores, hablan con la Revista de la OMPI sobre el proyecto.

En su libro examinan la innovación y la propiedad intelectual (PI) en la economía informal. ¿Qué entienden por “economía informal” y por qué se propusieron estudiarla?

Erika Kraemer-Mbula: Aunque existen varias definiciones, el aspecto fundamental que caracteriza a la economía informal es que tiene lugar fuera de las estructuras formalmente reguladas.  Por lo general, las empresas de la economía informal son pequeñas y de tipo familiar.  Es frecuente que los trabajadores no paguen impuestos sobre sus ingresos y que no disfruten de protección social.  Si bien las actividades desarrolladas no son necesariamente ilegales, no aparecen recogidas en el ordenamiento jurídico nacional.

Resulta importante señalar que la línea divisoria entre la economía formal y la informal no siempre está clara;  por ejemplo, en ocasiones hay gente que trabaja para negocios registrados de la economía formal y percibe su compensación en dinero en efectivo.  Así pues, no es tarea fácil definir qué se entiende por actividades económicas informales.

Sacha Wunsch-Vincent: Y si la economía informal es difícil de definir, lo es aún más medirla.  Lo que sí sabemos es que es muy grande, sobre todo en los países en desarrollo [véase el cuadro].  Por eso quisimos estudiarla.  La investigación nos fue encomendada por los Estados miembros de la OMPI, que son conscientes de la enorme importancia de la economía informal en numerosos países y de que no podemos apoyar la innovación en esos países si no entendemos cómo se da en la economía informal.

Puesto que la economía informal es difícil de definir y medir, ¿quiere decir esto que también es difícil de estudiar?

Erika Kraemer-Mbula: Por supuesto, sin duda.  La economía informal se ha estudiado bastante, pero muy pocos investigadores se han centrado en la innovación dentro del sector informal, y gran parte de esas investigaciones han sido anecdóticas y, a menudo, unidimensionales.  La percepción general es que cualquier innovación que se da en la economía informal emana de personas pobres que viven en países pobres, que es bastante básica y que surge para dar respuesta a los problemas cotidianos.

Sacha Wunsch-Vincent: Al leer los mejores estudios existentes sobre el tema, aprendimos que la realidad era mucho más compleja.  El trabajo informal comprende un amplio abanico de actividades, desde labores encaminadas principalmente a la supervivencia a tareas muy sofisticadas que requieren competencias técnicas de alto nivel.  Quisimos captar esa riqueza y complejidad en un único marco analítico y, puesto que se trataba de un proyecto de la OMPI, escogimos por supuesto centrarnos en el papel de la P.I., algo que nadie había hecho hasta la fecha.

El sector informal de Kenya es una fuente esencial de creación de empleo. Los trabajadores del metal del polo de innovación de Kamukunji (Nairobi) fabrican una amplia variedad de productos, como carretillas, cocinas, cacerolas o sartenes, que venden a personas de bajo poder adquisitivo que no pueden permitirse o escogen no comprar artículos similares de importación (Foto: S. Daniels).

Suena complicado, ¿cómo lo hicieron?

Sacha Wunsch-Vincent: Optamos por abordar la cuestión desde varios ángulos.  Nuestro libro incluye contribuciones de muchas figuras destacadas de la disciplina, tanto profesionales encargados de la formulación de políticas como miembros del mundo académico.  Si bien en nuestra investigación incorporamos algunos análisis cuantitativos, la mayor parte es cualitativa.  La revisión bibliográfica nos permitió construir un marco analítico que luego fue utilizado por tres equipos de investigación diferentes en estudios de caso en tres tipos muy distintos de actividad económica informal en África.

¿En qué se centraron los estudios de caso?

Cocinas típicas, denominadas jikos. Uno de los tipos de jiko está
fabricado con metal laminado (derecha), el otro viene con un tapizado
cerámico del compartimento para combustible (izquierda)
(Foto: S. Daniels).

Sacha Wunsch-Vincent: Nuestro objetivo era comprender mejor cómo se innova en ámbitos específicos de la economía informal. Por eso escogimos como ejemplos tres actividades realmente distintas entre sí y luego tratamos de encontrar similitudes en materia de innovación y P.I.

Uno de los equipos de investigación se centró en los trabajadores informales de la industria del metal de Nairobi (Kenya), donde los artesanos que fabrican toda una variedad de objetos de metal forman un verdadero sector económico. La variedad de sus creaciones es realmente impresionante, pues producen desde versátiles utensilios domésticos como cajas para embalar y carretillas hasta sofisticadas esculturas que luego adornan hoteles de lujo. En la portada del libro hemos utilizado la fotografía de una de esas esculturas, una hermosa jirafa de metal (véase la página 30).

Erika Kraemer-Mbula: En otro de los estudios de caso se examinó la medicina herbaria tradicional en Ghana. Los tratamientos médicos herbarios llevan siglos existiendo, desde mucho antes de la economía formal. Lo que resulta interesante es observar cómo en la actualidad el Gobierno de Ghana está intentando revalorizar esos conocimientos ancestrales y reforzar la credibilidad de ese tipo de medicina entre los ciudadanos del país para mejorar la estrategia nacional de salud de la Administración. Por ejemplo, en la actualidad es posible obtener un título universitario en medicina herbaria y algunos hospitales prescriben tratamientos herbarios tradicionales.

A mí me correspondió la realización del tercer estudio de caso, que aborda la fabricación de productos para el hogar y productos de cuidado personal en Sudáfrica. Aunque este país es uno de los más desarrollados del África Subsahariana, las desigualdades son acusadas y muchas personas sobreviven con ingresos muy bajos, lo que favorece la existencia de un sector informal para satisfacer sus necesidades. Entre esas actividades informales figuran la fabricación de productos económicos como jabón, lavavajillas y cosméticos.

¿A qué conclusiones han llegado? ¿Hay innovación en esas tres actividades? y, si es así, ¿presenta características comunes?

Erika Kraemer-Mbula: No cabe duda de que hay mucha innovación y que esta adopta diversas formas. Por ejemplo, en el caso de los trabajadores del metal de Nairobi, muchas veces realizan ingeniería inversa con los productos que venden las empresas ordinarias e idean cómo fabricar alternativas más baratas utilizando los materiales disponibles. No obstante, como Sacha ha mencionado, también se producen algunas brillantes obras creativas de alto nivel.

En Sudáfrica, los fabricantes del sector informal son innovadores no solo en lo que respecta a los productos nuevos que lanzan al mercado, sino también en la manera de comercializarlos, con empaquetados atrayentes y diferenciados, además de otras técnicas de desarrollo de marca.

Máquinas para cortar patatas. Modelo importando (derecha). Una
adaptación informal utiliza metal laminado en lugar de aluminio e
incorpora un mecanismo de retorno a la posición inicial mediante
resortes. En la economía informal, la innovación suele obedecer a
necesidades de adaptación (Foto: © C. Bull).

En lo que respecta a la medicina herbaria en Ghana, la visión de incluirla en el sistema sanitario estándar es algo de por sí innovador. También se está intentando alentar la innovación, por ejemplo, utilizando métodos de producción modernos para elaborar tratamientos herbarios en formatos que resulten fáciles de almacenar, como los comprimidos.

Sacha Wunsch-Vincent: Si bien es cierto que vimos muchas formas diferentes de innovación, también encontramos importantes características comunes. En primer lugar, como sucede en la economía formal, destacaba la concentración geográfica. Las actividades tienden a concentrarse en determinadas zonas y se generan polos de innovación. De hecho, en esos núcleos a menudo se observan solapamientos entre las empresas o los trabajadores de los sectores formal e informal.

En segundo lugar, descubrimos que normalmente existen maneras de regular la transferencia de conocimientos y la propiedad intelectual en el sector informal. Si bien no son los mecanismos tradicionales de protección de la P.I., presentan características bastante similares. Por ejemplo, si un trabajador de un polo de innovación inventa un producto nuevo o un modo novedoso de hacer algo, se beneficia durante un tiempo de la ventaja competitiva que le reporta ser el primero en fabricarlo o utilizarlo, pero se espera que lo comparta con sus compañeros pasado un tiempo. Esa especie de cuasi-monopolio seguido de otra fase en la que obligatoriamente se comparten los conocimientos es básicamente la misma idea en que se basa el sistema de patentes y otros mecanismos de P.I. Así pues, entendemos que los trabajadores de la economía informal suelen tener sus propias normas no escritas en materia de P.I.

¿Qué tamaño tiene la economía informal?

The Informal Economy in Developing Nations: Hidden Engine of Innovation? incluye uno de los análisis más completos y actualizados acerca de la economía informal en los países en desarrollo.

De los detallados análisis estadísticos del Profesor Jacques Charmes sobre el tamaño de la economía informal en cuanto a su contribución al empleo y al producto interno bruto (PIB) se desprende que:

  • más de la mitad del empleo no agrícola en la mayoría de las economías de ingresos medianos y bajos es informal, y alcanza el 80% en el África Central;
  • el porcentaje de empleo informal ha aumentado en muchas regiones en las últimas décadas, y que
  • la economía informal representa casi un tercio del PIB en América Latina y más de la mitad en la India; en el África Subsahariana ese porcentaje supera ampliamente el 60%.

¿Quiere esto decir que los sistemas de P.I. tradicionales no tienen cabida en la economía informal?

Erika Kraemer-Mbula: No necesariamente. Quisimos estudiar si habría cabida para el uso de sistemas de P.I. que ayudasen a los innovadores de la economía informal. Si al menos una parte de las numerosas innovaciones que se gestan en los países en desarrollo fuera objeto de una expansión proporcionada, esas innovaciones podrían potencialmente convertirse en una fuente sustancial de desarrollo y crecimiento económico. Consideramos que ese escenario es posible si se aplican políticas de innovación bien diseñadas. Por ejemplo, desde la óptica de costos y beneficios, las marcas pueden ser una manera muy efectiva de añadir valor a una pequeña empresa, pues conllevan el reconocimiento a través de la marca. Otros tipos de activos de P.I., como las patentes, parecen menos adecuados para muchas innovaciones del sector informal, porque en muchos casos se trata de adaptaciones y no de invenciones técnicas novedosas en sentido estricto.

Sacha Wunsch-Vincent: Lo que está claro es que el sector informal presenta una gran diversidad y que no puede apoyarse el desarrollo de este tipo de actividades mediante una única política. Es necesario seguir investigando para fundamentar la formulación de políticas. Esperamos que nuestro libro fomente la realización de muchas más investigaciones en este fascinante campo. En los países en desarrollo, las personas son por naturaleza innovadoras de muchas maneras diferentes. Es preciso comprender esta realidad y ayudarlas a sacar el máximo provecho de ello.

The Informal Economy in Developing Nations: Hidden Engine of Innovation? publicado por Cambridge University Press, ISBN 9781107157545.

Muchos trabajadores del metal del polo de innovación del Kamukunji fabrican cajas de metal similares a las producidas en el sector formal utilizando los materiales y las herramientas disponibles (Foto: © S. Daniels).

Fuente OMPI

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