Ecoinnovación en la industria electrónica: la clave de un futuro sostenible

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A lo largo de los últimos años se ha venido instaurando en el imaginario colectivo el concepto de economía circular, entendida como una propuesta reparadora y regenerativa que pretende lograr que productos, componentes y recursos en general mantengan su utilidad y valor en todo momento.

La denominada Revolución Industrial 4.0 en la que nos hallamos inmersos, que nos conduce a un futuro tecnológico, automatizado y conectado, conlleva a su vez una vertiginosa evolución tecnológica en la que la rotación de los aparatos eléctricos y electrónicos se halla a la orden del día. Pero si bien esta evolución permite alcanzar nuevas cotas de desarrollo a las sociedades modernas y sobrepasar límites que hace poco nos parecían propios de la ciencia ficción, debemos ser muy conscientes de los límites críticos que impone.

Los modelos productivos actuales requieren una enorme cantidad de recursos naturales finitos, por lo que el crecimiento económico y social debe tomar en consideración alternativas que impulsen la transición hacia un modelo de economía circular que garantice no solamente la Sostenibilidad ambiental, sino el de la economía en su conjunto. En este sentido, la industria electrónica se ha posicionado como uno de los grandes pilares en materia de ecoinnovación.

Las empresas fabricantes de aparatos eléctricos y electrónicos, más allá de las crecientes obligaciones en materia de reutilización y reciclaje que han incorporado a lo largo de los años en sintonía con las directivas europeas y la legislación nacional al respecto, han adoptado un enfoque sistémico con la ecoinnovación como eje central, con el objetivo de impulsar un nuevo paradigma. Los procesos productivos se han orientado para ello hacia un enfoque preventivo en la generación de residuos de aparatos eléctricos y electrónicos (RAEE), adoptando criterios de ecodiseño que faciliten el desmontaje y la recuperación de los componentes de los dispositivos, así como su tratamiento posterior por parte de gestores acreditados para su adecuada descontaminación y tratamiento. De este modo, además de maximizar la valorización de los materiales para que vuelvan a formar parte de nuevos procesos productivos, se ha logrado minimizar el potencial impacto ambiental negativo derivado del reciclaje de sus residuos.

Cabe también mencionar el esfuerzo de la industria electrónica para adoptar medidas orientadas a disminuir el uso de materias primas en los nuevos productos, a la vez que se buscan alternativas más sostenibles frente a materiales escasos o que suponen procesos de obtención perjudiciales para el medioambiente. La nanotecnología, la adopción de materiales como el grafeno, o el desarrollo de baterías basadas en innovadoras propuestas de base orgánica, son algunos de los ejemplos de desarrollo que verán sus frutos en los años venideros y que están llamados a transformar el sector. Y no podemos dejar de mencionar las medidas enfocadas a una mayor eficiencia energética de los aparatos, que contribuyen a disminuir la necesidad de generación y el consumo de energía, lo que supone no solamente un beneficio ambiental, sino un significativo ahorro de costes para el bolsillo de los usuarios de los electrodomésticos.
 Fuente Corresponsables
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