Qué significa el G-20 para la economía argentina

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Mantener aceitados los vínculos con las principales naciones del mundo tiene relevancia desde lo diplomático, pero también suma y mucho desde lo comercial.

Por Gustavo García

 

 

Cuando finalmente el presidente Mauricio Macri reciba las llaves del G-20 y Argentina pase a ser por un año el país que presida el grupo de naciones más desarrolladas del mundo, se habrá dado otro paso hacia la integración en el concierto internacional. La frutilla del postre, claro está, tendrá lugar el año que viene, cuando el foro organice su cumbre en Buenos Aires, por primera vez en la historia.

Desde el sitio web de la Cancillería se explica el calibre de esta designación. “El pasado mes de junio, durante la tercera reunión de Sherpas del G-20 desarrollada en la ciudad de Xiamen, China, los representantes de las veinte economías más importantes del mundo aprobaron por unanimidad la presidencia argentina del Grupo para el año 2018. Este enorme reconocimiento es un motivo de orgullo para el país y nos alienta a continuar trabajando activamente con cada uno de los otros miembros del Grupo en la búsqueda de soluciones concretas a los desafíos que plantea la agenda global”.

Urge, sin embargo, poner las cosas contexto para entender realmente qué significa este grupo para la Argentina, y qué peso tiene la Argentina dentro de este grupo. Para eso, como siempre, bien vale echar mano de la opinión de los especialistas.

“El G-20 es un foro creado en 1999 (sin personería jurídica internacional) integrado por los 20 países más ricos del mundo, que representan el 85% de la economía mundial, 80% del comercio mundial y 2/3 de la población del planeta, y cuyo objeto es la cooperación y las consultas entre los países en temas que originalmente se centraban en lo referido al sistema financiero internacional, pero que en los últimos años se ha dedicado a discutir y generar posiciones en asuntos económicos en general”, explica el experto en comercio exterior, Marcelo Elizondo, en el último paper de su consultora, Desarrollo de Negocios Internacionales (DNI).

El grupo está compuesto por, en orden alfabético, Argentina, Alemania, Australia, Arabia Saudita, Brasil, Canadá, China, Francia, India, Indonesia, Italia, Japón, México, República de Corea, Rusia, Sudáfrica, Turquía, el Reino Unido, los Estados Unidos y la Unión Europea (UE).

Según Elizondo, “para la Argentina el G-20 tiene valor diverso según el ámbito que se analice, pero de gran magnitud. En primer lugar debido a que pertenecer a un foro de tamaña envergadura implica el acceso a un nivel de discusiones que Argentina no logra usualmente”.

COMERCIO EXTERIOR

Mantener aceitados los vínculos con las principales naciones del mundo tiene relevancia desde lo diplomático, pero también suma y mucho desde lo comercial. Por ejemplo, 12 de los actuales 25 principales mercados para las exportaciones argentinas participan del G-20.

En la lista están Brasil (primer mercado para las exportaciones nacionales), China (2º), Estados Unidos (4º), India (6º), Alemania (9º), Indonesia (10º), Canadá (15º), Italia (16º), Sudáfrica (21º), México (22º), Reino Unido (24º) y Arabia Saudita (25º).

De acuerdo a los datos elaborados por DNI, si se consideran las exportaciones argentinas a miembros del G-20 debe decirse que en el último ejercicio anual (2016) Argentina exportó al conjunto de todos los mercados integrados en ese foro la suma de 36.316 millones de dólares, lo cual representa 62,9% del total de las exportaciones argentinas a todo el mundo, que alcanzaron los 57.737 millones de dólares.

Como contrapartida, buena parte de las importaciones argentinas también provienen de economías del G-20. En total, las compras realizadas a países del grupo redondearon los 47.000 millones de dólares. Las operaciones se concentraron fundamentalmente sobre China, Brasil y los Estados Unidos.

“Algo a considerar por su parte es que Argentina tiene una relación deficitaria con el G-20, dado que importa desde ese conjunto de mercados nada menos que 10.684 millones de dólares más que los que exporta”, advierte Elizondo.

Un dato insoslayable es que la composición de las exportaciones argentinas a los miembros del G-20 tiene contenido de productos manufacturados en una proporción mucho mayor que la general. Los principales productos de exportación al NAFTA son químicos y material de transporte; el principal producto de exportación a Brasil es el material de transporte; y la principal exportación a la UE son los alimentos elaborados.

“Dado que muchos de los grandes mercados para las exportaciones de productos primarios argentinas son los países asiáticos o norafricanos, y muchos de esos grandes mercados para las exportaciones argentinas no están en el grupo, la proporción de bienes manufacturados exportados al G-20 es mayor que el promedio general”, destaca el informe.

INVERSION EXTRANJERA

Lo que todos tanto buscan y tan pocos obtienen es la tan mentada Inversión Extranjera Directa. En 2016 los flujos de IED descendieron un 13%, según datos de las Naciones Unidas. De acuerdo a las cifras de la OCDE, la inversión habría redondeado 1,625 billones de dólares.

La relevancia de ser miembro del G-20 pasa, en este caso, porque el grupo es el principal conjunto receptor de IED en el mundo y el segundo principal conjunto emisor, después de la OCDE.

Elizondo subraya que “los países del G-20 en su conjunto incrementaron la recepción de IED en 2016 (pese al descenso general en el mundo) en 21% en relación a 2015, llegando a 1,193 billones de dólares (la enorme mayoría de toda la IED mundial)”.

Y culmina: “El G-20 emitió en 2016 el 55% de toda la IED concretada en el mundo, lo cual concede extraordinaria relevancia para Argentina a la participación en el grupo, y a la presidencia del mismo”. Tal vez, después de todo, pertenecer realmente tenga sus privilegios.

Fuente La Prensa

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