ENTENDIENDO LA VIOLENCIA… aunque nunca la entenderemos (1ra. Entrega)

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Por Jorge Tuero

(sobre la base de las investigaciones de la Dra. Silvina A. Bentivegna en su libro“La Gran Telaraña. Violencia contra la mujer. Con una mirada de género” Con Prólogo de la Dra. Ana Rosenfeld)

 

 

Si bien no es la Línea editorial de Acercando Naciones, la violencia en general y en particular la violencia de género y familiar, se ha convertido en la “Peste Negra” de nuestra época y de nuestra Sociedad Argentina

Como tal no puede ser ignorada ni soslayada por ningún ciudadano consciente de sus responsabilidades y mucho menos por quienes tienen conferido el monopolio del uso de la fuerza y la e impartir justicia,es decir los elegidos como Gobernantes y asimismo los que tenemos la obligación de comunicar

“La violencia familiar y el abuso sexual en la infancia no son un problema reciente, y si antes venía considerado un problema privado pensando que “la ropa sucia se lavaba en casa”, ahora este problema se considera una cuestión social. En las últimas décadas la violencia familiar, doméstica, contra la mujer y el abuso sexual se ven cada vez más presentes e instalados en la sociedad, siendo los niños y las mujeres estadísticamente los más vulnerados.”

EL CICLO DE LA VIOLENCIA

Las fantasías del hombre y la mujer en la adultez temprana, respecto de su propia realización, acerca de decidir su futuro y aun su estilo de vida, están contenidas, en forma principal en argumentos de acoplamiento. La universalidad de estas propuestas es tal, que en cualquier cultura y aun entre individuos de muy distintas culturas puede darse, el fantasear unir sexualmente sus vidas y hacer de esto el proyecto vital más importante.

En cualquiera de nuestras culturas, luego de atravesar la adolescencia, al emerger el sujeto a la juventud temprana, los procesos mentales presentan una natural tendencia a ordenarse y concatenarse en el sentido de hallazgo del objeto. Generalmente es en la adolescencia tardía dónde se produce una consolidación de identificaciones y roles sociales.

La reestructuración de la adolescencia organiza una plataforma para el desempeño genital y aparece un “ideal” de pareja como ovillo de fantasías que rodearán las decisiones alrededor del establecimiento en pareja, la cual es fantaseada como estable, no transitoria y éste es el fenómeno evolutivo adviniente, posterior a los procesos evolutivos de maduración de la adolescencia. Freud describe el “hallazgo” como reencuentro, es un objeto que ya había sido “amado sexual y tiernamente”. El hallazgo del objeto centra el fenómeno del enamoramiento. Freud, propuso para éste la posibilidad de amar al objeto de dos maneras: narcisista o anaclítica. El enamoramiento produce la hiperestimación del “objeto hallado”.

Este fenómeno que remarqué es de gran importancia, en el sentido de que, lo importante a realizar por “él”, en efecto tendría que ver con satisfacer éste nuevo ideal, “ella”. Generándose una nueva sensación, sentimiento de fusión y conexión placentera con ella.

Si bien él ha tenido enamoramientos con otras mujeres, en su adolescencia quizás, hay un solo enamoramiento que conduce a pensar o fantasear y me atrevo a decir en la pareja estable.

Pero esta perennidad de la pareja, encuentra lo que se podría llamar un “sellado” con situaciones puntuales que los ligan de manera indeleble. Ésta fusión, que suele dar credibilidad a una vivencia de completud, resulta muchas veces contradiciente de sufrimientos, de crisis maritales o de pareja, lo que desencadena en la violencia contra la mujer o de género. Esta fusión determina un circuito vincular en el que ambos quedan involucrados dando lugar a reiterados ciclos violentos. En éste punto me detengo a fin de analizar porqué muchas mujeres quedan inmersas en éste ciclo, en una circularidad que describe las relaciones de modo que las consecuencias siempre retornan al punto de partida como causas iniciando un nuevo ciclo.”

Si bien entiendo que la violencia de género y familiar no es un fenómeno reciente, si creo, quizás equivocadamente, que su crecimiento exponencial es un producto de los tiempos que corren y me pregunto que o porque se da esa inusual tasa  de crecimiento

Será que en los tiempos en que, quien esto escribe, era mozo joven, existían frenos como la condena social, que aislaba y hacía ver como cobarde y despreciable al sujeto que ejercía violencia contra la mujer, o una educación donde, como mi Padre, los Padres nos decían “que a la Mujer no se la toca ni con el pétalo de una rosa”, o a veces reprochablemente, violando la norma del monopolio del uso de la fuerza del Estado, se ejercía el mismo tipo de violencia contra el perpetrador, disuadiéndole de futuros brotes de violencia por su parte.. no se… Pero asusta

Por ello seguiremos analizando esta nueva epidemia de Peste Negra, que hoy nos intoxica, en próximas entregas

Textos extractados de

“La Gran Telaraña. Violencia contra la mujer. Con una mirada de género”

Con Prólogo de la Dra. Ana Rosenfeld

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