Las 5 claves que el Fondo Monetario identificó para una “política fiscal inteligente”

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“La coyuntura exige soluciones nuevas y más innovadoras, que el FMI denomina políticas fiscales inteligentes. Es decir, políticas que faciliten el cambio que generan las nuevas tecnologías, que aprovechen su potencial de crecimiento, y que protejan a los ciudadanos que salgan perjudicados. Al mismo tiempo, el endeudamiento excesivo y niveles sin precedentes de deuda pública han limitado los recursos financieros de los que pueden disponer los gobiernos, lo que significa que la política fiscal tiene que lograr más con menos recursos”, observan los economistas del Fondo Monetario Internacional Vítor Gaspar y Luc Eyraud, en una descripción que claramente aparece corresponderse con la realidad de la Argentina.

Sobre todo porque el nuevo Gobierno se debate entre la necesidad de reducir el déficit fiscal, y al mismo tiempo generar condiciones que incentiven la creación de empleo privado con decisiones de política que requieren bajar impuestos y las cargas laborales que determinan en el inicio del proceso la pérdida de recursos tributarios. Es lo que sucedió en 2016 con la revisión de Ganancias sobre los asalariados y trabajo personal, junto con la devolución de IVA a los consumos de los sectores con mínimos ingresos y la aceleración de la devolución de reintegros a exportadores y casi generalizada eliminación de las retenciones la presión impositiva disminuyó en 2 puntos del PBI.

Los expertos dieron a luz en “Diálogo a Fondo”, el blog del FMI sobre temas económicos de América Latina, sus recomendaciones sobre qué características debe tener una política fiscal destinada a lograr la solvencia de las finanzas públicas y al mismo tiempo que contribuya a potenciar el rol del sector privado como generador de empleos:

 1. Ser contracíclica.  “En los tiempos difíciles, se reducen los impuestos y se incrementa el gasto para poner más dinero en los bolsillos de las empresas y los consumidores; en los buenos tiempos, el gasto se reduce y se elevan los impuestos”. Más aún en los países en que las tasas de interés se aproximan a cero y por tanto se limita la capacidad de apoyo de la política monetaria.

Pero en los casos como la Argentina Vítor Gaspar y Luc Eyraud, consideran, sin mencionarla, que el Gobierno “debe concentrarse en reducir los déficit públicos sin importar cuáles sean las condiciones cíclicas”, más aún cuando se proyecta una baja de los precios de las materias primas que más vende al resto del mundo.

En algunos casos el Gobierno “debe concentrarse en reducir los déficit públicos sin importar cuáles sean las condiciones cíclicas”

2. Ser favorable al crecimiento. “Las medidas tributarias y de gasto pueden usarse para apoyar los tres motores del crecimiento económico a largo plazo: capital (como maquinaria, caminos y tecnología); mano de obra y productividad (cuánto produce cada trabajador por hora)”.

Aquí también se advierte un punto de coincidencia con la política que se propuso el gobierno de Cambiemos: “resulta muy aconsejable incrementar la inversión pública en vista de los bajos costos de endeudamiento y las importantes deficiencias en materia de infraestructura”. También los autores del FMI alientan “reducir los impuestos sobre la nómina salarial cuando estos sean altos, hacer un uso más intensivo de políticas tales como la ayuda para la búsqueda de empleo y capacitación, y adoptar medidas de gasto focalizado en los grupos vulnerables, como los trabajadores poco calificados y los ancianos; y mejorar el acceso a los servicios de salud y a la educación”. Y también “estimular acciones que aumenten la productividad del trabajo”.

3. Fomentar la inclusión. El trabajo resalta que “desde comienzos de los años ochenta se ha logrado sacar de la pobreza a más de mil millones de personas, la mayoría en China e India. Pero al mismo tiempo, la desigualdad del ingreso ha aumentado dentro de muchos países. Los impuestos y el gasto público son instrumentos muy poderosos para garantizar que los países repartan el dividendo de crecimiento entre la población. Por ejemplo, las transferencias monetarias condicionadas (como transferencias a hogares pobres en que las prestaciones están supeditadas a la asistencia de los niños a clínicas de salud y a la escuela) han sido útiles para reducir la desigualdad en varios países de América Latina. La política fiscal también debería ayudar a la gente a participar plena y flexiblemente en una economía en constante cambio. Un mejor acceso a servicios de educación, capacitación y salud, así como al seguro social, puede ayudar a los trabajadores a recuperarse más fácilmente de una pérdida del empleo o de una enfermedad”.

“Los impuestos y el gasto público son instrumentos muy poderosos para garantizar que los países repartan el dividendo de crecimiento entre la población”

4. Sólida capacidad tributaria. “La tributación ofrece una fuente estable y adaptable de ingresos que pueden movilizarse de ser necesario. También es un componente fundamental a la hora de determinar la capacidad de un país para reembolsar su deuda”. En los casos como la Argentina que ha alcanzado una presión tributaria récord la tarea debe concentrarse en aumentar la base imponible con la disminución de la informalidad, como camino obligado para aliviar la carga impositiva de los que se desempeñan en blanco.

5. Ser prudente. “Las autoridades deben ser conscientes de la necesidad de moderar el ritmo de acumulación de deuda pública y de reducir los riesgos financieros. Abordar estos riesgos tempranamente mejoraría las perspectivas de crecimiento sostenible a mediano y largo plazo.

El trabajo de Vítor Gaspar y Luc Eyraud, director y subjefe del Departamento de Finanzas Públicas del FMI concluye que “para el mundo y en especial América Latina, la primera cosa para corregir la deuda pública y estimular iniciativas económicas es liberarse del lastre de corrupción, reducir el aparato burocrático y poner los servidores públicos en igualdad de condiciones que las que rigen para el resto de los trabajadores. Esto significa que su estabilidad laboral depende de calidad de su desempeño. Otra cosa que podría ayudar es invertir más en educación y proyectos de infraestructura, y gravar más las manifestaciones de elevada riqueza improductiva”.

Fuente Infobae

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