El Diluvio… también fue invento chino?

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El mito de la Gran Inundación de China fue una realidad

Unos 4.000 años atrás, pedazos de rocas y sedimentos –producto de un desprendimiento– cayeron sobre el valle del río Amarillo, en China. Esta gran masacre creó una enorme presa de tierra de unos 200 metros de alto, bloqueando el río durante meses.
Cuando finalmente la presa se rompió y el río fluyó de nuevo, una gigantesca inundación asoló los campos y alteró potencialmente el curso de la historia de China.
Esta es la historia que nos cuentan los sedimentos y los restos arqueológicos descritos en un nuevo y desafiante estudio publicado en la revistaScience. Si este estudio está en lo cierto, las pruebas geológicas proporcionan algo de verdad a una de las leyendas más importantes del país: una enorme inundación que preparó el terreno para la semi-mitológica primera dinastía de China: la dinastía Xia.
Es comparable en importancia a la historia de la inundación y el arca 2B3E796500000578-3192196-Victims_The_well_preserved_remains_show_the_final_moments_before-a-6_1439228829811de Noé en el mundo occidental”, explicó el autor principal del estudio, Quinglong Wu, de la Universidad de Pekín en China.
Según la leyenda, la antigua China albergó un vasto paisaje anegado que fue habitable tras el paso de varias décadas, en su mayor parte gracias al esfuerzo de un héroe llamado Yu. Debido a su labor se fue recompensado con poder político, hasta que finalmente fundó la dinastía Xia.
Sin embargo, existe un debate considerable sobre si dicha dinastía llegó o no a existir. El principal indicio viene de historias que se escribieron siglos después de su reinado, y no se han recuperado materiales arqueológicos escritos que estén ligados a la dinastía Xia en concreto.
Si esta recientemente descubierta inundación es la misma que la de la leyenda, ofrece una tentadora prueba para que el mito se convierta en realidad. De entrada, la inundación data del año 1.920 a.C., un periodo que coincide con un momento crítico en la historia china: el comienzo de la Edad de Bronce y de la cultura de Erlitou, que muchos arqueólogos asocian con la dinastía Xia.
 “Si esta gran inundación ocurrió realmente, entonces es también probable que la dinastía Xia existiera. Ambas están directamente vinculadas entre sí”, explica el co-autor del estudio David Cohen, de la Universidad Nacional de Taiwán.
Un río de pruebas
El24357.600x450 descubrimiento marca el final de un viaje de nueve años para Wu, que se dio cuenta de las pruebas de esta inundación en 2007 tras examinar la garganta de Jishi, un valle ascendente del río Amarillo.
El trabajo de campo y las fotografías de Google Earth revelaron depósitos amarillentos en la garganta que parecían restos de un lago, lo que significaría que en algún punto el río debió haber estado bloqueado.
Wu examinó el yacimiento arqueológico de Lajia, una serie de cavernas a 25 kilómetros corriente abajo que habían sido destruidas por un terremoto. La datación por radiocarbono de los huesos humanos encontrados en este yacimiento reveló que la destrucción tuvo lugar hace aproximadamente 3.900 años.
El yacimiento estaba cubierto por una arena de inconfundible color negro, a diferencia de otros sedimentos en las proximidades, y Wu se dio cuenta de que estos sedimentos debían haberse depositado en Lajia menos de un año después del terremoto. El análisis reveló que los sedimentos venían de río arriba, justamente en torno a la garganta de Jishi.
Poco después, Wu halló la prueba definitiva: los restos de una presa de tierra que habían caído en la garganta de Jishi debido a un desprendimiento. Publicó su descubrimiento en 2009, pero después se dio cuenta de que la presa natural debía haber sido mucho más grande. Cuando volvió a examinar el área, encontró nuevos restos de la presa, lo que sugería que esta era un gigante de cerca de 800 metros de ancho, 1,3 kilómetros de largo y 200 metros de alto.
Basándose en los cálculos revisados por el equipo de investigadores, pudo establecer que el desprendimiento de la presa liberó en cuestión de horas el agua acumulada durante un total de nueve meses. En el punto más intenso de la inundación estimaron que cada segundo el equivalente al agua de 160 piscinas olímpicas fluyó a lo largo del río.
En Lajia, las aguas alcanzaron alturas de 40 metros sobre el nivelAnimal-Pompeii normal del río. Un diluvio tal debió haber cambiado también el curso del río Amarillo en las tierras bajas que se encontraban a cientos de kilómetros, originando un hábitat acuoso que podría haber durado años.
Debido al tamaño sin precedentes de la inundación y de sus impactos corriente abajo, Wu sostiene queeste fenómeno es de hecho el diluvio del que habla la leyenda.
“La dinastía Xia, la gran inundación y el control de la misma se han tomado como verdad durante más de 2.500 años en China”, afirma Wu. “Ahora hemos proporcionado pruebas científicas para la inundación, lo que significa que otros textos sobre la dinastía Xia deberían ser fiables”.
Un debate que persiste
Pero sin importar la influencia de este evento en la antigua China, estas nuevas pruebas no podrán poner fin al debate sobre la existencia de la dinastía Xia.
“Es importante reconocer que estas pruebas son útiles para entender el camino de China como nación”, declaró Sarah Allan del Darmouth College, experta en la antigua China que no está relacionada con el estudio. Sin embargo, “asumen que ahora que ha sido revisado y cambiado, la leyenda de la gran inundación como origen histórico de la civilización China, y no pienso que sea necesariamente cierto”.
Allan y ob_c81301_evotourism-ashfall-fossil-beds-state-hotros expertos ven la gran inundación como un mito de la creación que las dinastías más antiguas usaron para legitimar sus reinados. En un libro muy influyente que explica esta teoría, Allan escribió que los miembros de la dinastía Shang se convirtieron a sí mismos en reyes-sol que luchaban contra la dinastía Xia, mientras que la dinastía Zhou usó las leyendas como precedentes históricos para justificar la conquista de los Shang.
Aunque aplaude a los investigadores por haber identificado la inundación, Allan afirma que la historicidad de la dinastía Xia no se resolvería hasta que surgieran ejemplos de escritos de la era Xia, un problema que no pueden arreglar las nuevas pruebas de la inundación.
“Están diciendo que se trataba de historia convertida en mito”, concluye ella. “Yo digo que es un mito convertido en historia”.
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