Argentina… Misteriosos encajes

0

FRANCISCO AYALA

Colección 2016

La propuesta 2016 de Francisco Ayala, tiene esta vez como punto de partida su colección de textiles.

-Se trata de materiales muy ricos, reunidos a lo largo de 20 años, que incluyen tules, organzas, guipiures, sedas y principalmente encajes de fines del siglo XIX a la primera mitad del siglo XX.

En esta oportunidad eligió una paleta baja que busca resaltar el arte textil en sí mimo y al que suma su creatividad. En consecuencia, los vestidos destacan una silueta muy femenina, con formas simples y sugerentes.ayala1

Aplicaciones, recortes, teñidos, desteñidos, bordados en piedras, pailletes, cristales, perlas, hilos de oro y plata se agrupan en tramas caladas sobre visos contrastantes, como nuevos recursos para los antiguos materiales. Para la reconstrucción del paisaje textil original —dada la lógica fragilidad de la hermosa materia con la que trabaja— utiliza a veces puntadas sueltas, que dejan en libertad el volumen de las pequeñas piezas incorporadas (capullos, hojas, guirnaldas) y otras, diminutos pespuntes sujetan por completo las combinaciones de las partes al todo.

El resultado lleva a un refinamiento atemporal con reminiscencias de la preciosa labor de las corporaciones medievales, de los pacientes bordados de encajeras del Barroco y de la abundancia floral de la Belle Époque.

Nuevamente se hace presente el reconocido interés del diseñador por la plástica. En las colecciones anteriores acostumbró a sorprender por la incorporación de iconografía precolombina, por su filiación con la moldería geométrica de vanguardia, los trajes convertibles, o la inspiración en distintos períodos de la historia del arte. Su diálogo es ahora con figuras del bestiario mítico oriental (ave fénix), con ramos de flores y con líneas rectas, plasmadas sobre sedas, satenes, redecillas y puntillas desgastadas, llegadas a sus manos por su propio afán coleccionista, por azar, o por la devoción de sus clientas.

Las historias de los textiles y la razón de haber incorporado su colección particular a la pasarela toma forma en su relato:

ayala3“El misterio de las telas siempre fue inmenso. En los canales de Venecia confluyeron embarcaciones que transportaron todo el oro del mundo a cambio de su ‘punto de aire’, como llamaban al encaje en tiempos de los dogos. La creatividad de los textiles también hizo famosas las ciudades de Alenzón, Jouy, Valencienne y Bruselas entre otras”.

Ayala valora lo artesanal y lo étnico en particular. Tampoco tiene dudas sobre el concepto de identidad en sus diseños. Conocedor de muy variadas tradiciones puede sentir tan propios los tejidos andinos como del encaje de Chantilly. En Misteriosos encajes, derrama sobre mangas, cuerpos, volados y escotes algo de esos momentos que transcurrían con mayor lentitud y en los que los artesanos pasaban largas horas elaborando prodigios. La silenciosa preparación de rosas y jazmines entretejidas por manos anónimas de otras épocas son incorporadas a sus nuevos diseños con originales contornos y capas de transparencias. Algunas piezas de esta colección fueron concebidas en las ambientaciones aromatizadas en recientes experiencias olfativas para el Museo del Perfume de Buenos Aires.

Lejos ahora de las prohibiciones suntuarias de las cortes, cuando los reyes guardaban el privilegio del disfrute de una textura o de un color para sí, el desfile ofrece la posibilidad de admirar parte de su patrimonio, junto a la innovadora visión de este diseñador.

Según sus palabras, el arte es de por sí de una gran sensualidad, por eso sus últimos diseños confluyen con la pintura de Hermenegildo Anglada Camarasa, el pintor catalán activo en 1900, que eligió por los valores cromáticos, el tratamiento de la luz, los sutiles empastes de sus paisajes y bodegones de floresayala2

“Tal vez sea esta una de mis colecciones más lujosas. La otra fue en 2002, con los cristales Swarovski. Pero ahora estos géneros antiguos son los protagonistas. Las formas surgieron casi solas, para dejarlos en libertad expresiva. Guardan tantos secretos en su factura y en sus motivos que en ellos podrían reconstruirse miles de historias. Los textiles comunicaron status aristocrático o creencias populares (sus dibujos o signos llamaron a la lluvia y a la fertilidad) y por su suntuosidad hasta podían aparecer en los testamentos. Las belgas creían que la mismísima Virgen María les había enseñado a las jóvenes virtuosas el tejido a bolillo para que pudieran vivir de su habilidad. La ruta de la seda confirma que el camino más largo, construido por los hombres, no fue ni por armas, ni por oro, sino por la seducción de una tela. Las mujeres adoran el encaje y creo que también el misterio. Encuentro que su encanto radica en que ocultan pero dejan ver. Ambos son complicados ya que en los dos, los hilos y las historias se entrecruzan en lugares inesperados”.

Diana Avellaneda
Historiadora del Arte y de la Moda

Share.

Leave A Reply