Estados Unidos despliega artillería pesada contra evasión fiscal

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Estados Unidos podrá usar a partir del martes un inédito arsenal legislativo contra la evasión fiscal que le permita forzar el secreto bancario en las grandes plazas financieras mundiales, como Suiza o Luxemburgo.

“Es el terremoto que hace caer la represa”, afirma a la AFP Pascal Saint-Amans, jefe de la unidad de lucha contra los paraísos fiscales en la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE).

El sismo se resume en un acrónimo, FATCA, nombre de la ley que entrará en vigor en Estados Unidos tras largas negociaciones y numerosos escándalos de evasión fiscal que implican a bancos suizos (UBS, Credit Suisse…) y sus ricos clientes estadounidenses.

Bajo esta regulación, decenas de miles de bancos extranjeros estarán obligados a entregar constantemente información detallada acerca de los depósitos de los clientes de estadounidenses o sujetos de ser gravados por Estados Unidos.

United States to use starting Tuesday an unprecedented legislative arsenal against tax evasion that allows you to force the bank secrecy in major world financial centers such as Switzerland or Luxembourg.

“It’s the earthquake that brings down the dam,” said AFP Pascal Saint-Amans, Head of Unit to combat tax havens in the Organization for Economic Cooperation and Development (OECD).

The quake was summarized in an acronym, FATCA, name of the law that will take effect in the U.S. after long negotiations and tax evasion scandals involving Swiss banks (UBS, Credit Suisse …) and their wealthy U.S. clients.

Under this regulation, tens of thousands of foreign banks will be required to consistently deliver detailed information about the customer deposits of U.S. or subject to be taxed by the United States.

Así, los bancos extranjeros tendrán la tarea de identificar qué clientes están sujetos a este reglamento y deberán asegurarse de que tienen la capacidad operativa para satisfacer las demandas de Washington.

Si no respetan esta obligación, destinada a las cuentas superiores a 50.000 dólares, se exponen a una sanción: una retención de 30% sobre los ingresos brutos percibidos por sus actividades en Estados Unidos.

“Es el arma atómica”, comentó Saint-Amans.

Más de 77.000 bancos en todo el mundo se mostraron dispuestos a colaborar con Estados Unidos para curar en salud su relación con la economía más grande del mundo.

Y para consolidar el dispositivo, Washington obtuvo el compromiso de más de 70 países para hacer respetar la ley FATCA.

– “Apoyo internacional” –

Las grandes potencias occidentales (Gran Bretaña, Francia, Alemania…) figuran en esta lista junto a plazas financieras reputadas por su opacidad: Suiza, Luxemburgo, Islas Caimán, Singapur…

“El fuerte apoyo internacional para FATCA no deja ninguna duda”, estimó recientemente Robert Stack, secretario adjunto del Tesoro para gravámenes internacionales.

La administración Obama impulsó en 2009 una ofensiva contra los paraísos fiscales, en lo más fuerte de la crisis financiera. Los países industrializados y emergentes del G-20 se han comprometido ya a generalizar el intercambio automático de información.

Sin embargo, Washington ha tenido que enfrentarse a la hostilidad de la industria bancaria, inquieta por el coste del dispositivo y su complejidad.

“Esta ley es increíblemente complicada y habría que preguntarse si sus costes no son mayores que sus beneficios”, indicó a la AFP Payson Peabody, de la organización Sifma, que representa a los grandes nombres de Wall Street.
Según él, FACTA no hace más que transferir a las instituciones financieras “la carga” de la lucha contra la evasión fiscal.

Los bancos suizos dijeron estar “listos” aun cuando el dispositivo podría costarles cerca de 250 millones de euros y obligarlos a cambiar su forma de abordar a los residentes estadounidenses.

“Los bancos están obligados a tener más cuidado con sus clientes”, explicó a la AFP la portavoz de la asociación suiza de banqueros, Daniela Fluekiger.

La Federación bancaria francesa admite que la puesta en marcha de FACTA significa “una enorme obra de un coste elevado”.

Según sus detractores, la ley ya comenzó a complicar la vida de los expatriados estadounidenses, que a partir de ahora lo tendrían más complicado para abrir cuentas bancarias. Otros creen que puede haber un aumento sin precedentes del número de estadounidenses que renuncien a su ciudadanía.

Incluso del lado de sus partidarios algunos critican el unilateralismo de esta “Lex Americana”, que no impone reciprocidad a los bancos estadounidenses sobre sus clientes extranjeros.

Su alcance también está en debate. “Va a ser más difícil utilizar los esquemas tradicionales de la evasión fiscal”, admitió Heather Lowe, de la organización Global Financial Integrity. “Pero no hay duda alguna de que la gente encontrará medios de burlar la ley” dirigiéndose a los países y bancos que se encuentren fuera de su campo de acción.

http://www.elespectador.com/

Thus, foreign banks will have the task of identifying which customers are subject to this policy and should ensure that they have the operational capacity to meet the demands of Washington.

If you do not respect this obligation, for a premium accounts $ 50,000, they face a penalty: a retention of 30% of gross income received for their activities in the United States.

“Is nuclear weapon,” said Saint-Amans.

Over 77,000 banks around the world were willing to cooperate with the United States to treat health its relation to the world’s largest economy.

And to ensure the device, Washington secured commitments from over 70 countries to enforce the FATCA law.

– “International support” –

The major Western powers (Britain, France, Germany …) listed here along with financial centers renowned for their opacity: Switzerland, Luxembourg, Cayman Islands, Singapore …

“Strong international support for FATCA leaves no doubt”, recently estimated Robert Stack, assistant Treasury secretary for international charges.

The Obama administration launched in 2009 a crackdown on tax havens, at the height of the financial crisis. Industrialized and emerging G-20 countries have already committed to generalize the automatic exchange of information.

However, Washington has had to face the hostility of the banking industry, concerned about the cost of the device and its complexity.

“This law is incredibly complicated and have to wonder if their costs do not outweigh their benefits,” he told AFP Payson Peabody, of Sifma organization, representing the biggest names on Wall Street.
According to him, FACTA merely transferring financial institutions “burden” of the fight against tax evasion.

Swiss banks said they were “ready” even though the device may cost about 250 million euros and force them to change their approach to U.S. residents.

“Banks are forced to be more careful with their customers,” said AFP spokesman of the Swiss Bankers Association, Daniela Fluekiger.

The French Banking Federation supports the implementation of FACTA means “a huge work of a high cost.”

According to critics, the law has already begun to complicate the lives of American expatriates, who from now it would be more difficult to open bank accounts. Others believe it may be an unprecedented increase in the number of Americans who renounce their citizenship.

Even the side of his supporters some criticize the unilateralism of this “American Lex”, which does not impose reciprocity U.S. banks on their foreign customers.

Its scope is also in debate. “It will be more difficult to use traditional methods of tax evasion,” admitted Heather Lowe, organization Global Financial Integrity. “But there is no doubt that people will find ways to circumvent the law definitely” heading to countries and banks that are outside its scope.

http://www.elespectador.com/

Traduction by Google Translator

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